domingo, 12 de marzo de 2017

Página de Presentación del BLOG


UNIVERSIDAD DE PANAMÁ
DENTRO REGIONAL UNIVERSITARIO DE AZUERO
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN


CÁTEDRA: Fines, Ética y Valores Morales
Facilitadora: Magistra Felipa Hernández

   TEMÁTICA

                           COMPETENCIAS EN EDUCACIÓN SUPERIOR 

                                     BASADAS EN VALORES MORALES 



Estudiantes participantes



Lic. Eduardo Bartuano Sáenz




Eduardo Bartuano Sáenz con título en técnico en radiodifusión de la Facultad de Comunicación Social, Escuela de Radio, de la Universidad de Panamá´periodista en ejercicio con experiencia en radio, televisión y medios escritos; dirigí mi propio periódico en asocio con cinco periodistas más, denominado "EL CENTINELA"; soy licenciado en Economía con énfasis en comercio internacional, recibido en enero de 2012; me acabo de recibir como licenciado en Derecho y Ciencias Políticas, en el Centro Regional Universitario de Azuero, de l Universidad de Panamá, con sede en el distrito de Chitré. Avanzo en el segundo módulo de la Maestría en Docencia superior (parte de especialidad) y he aplicado en banco extraordinario de datos de nuestra primera casa de estudios superiores, para asistente docente y catedrático regular de la Facultad de Economía y Finanzas del CRUA. He desarrollado cargos de cobrador, administrador de empresa, dirijo el programa informativo de la emisora Radio Ritmo de Chitré, de la corporación DIAL CHITRÉ, dentro de la corporación MACHETAZO, por más de 15 años. He dictado conferencias de cartel de temas económicos como de Derecho en los Congresos Científicos que ha desarrollado la Universidad de Panamá, en la sede del Centro Regional Universitario de Azuero; a demás de un conferencia relacionada con el programa de Comercio Justo, una nueva alternativa para los pequeños productores en el mercado internacional



La licenciada Ana Chen es Enfermera Ginecobstetra que labora en el Hospital Cecilio Castillero de Chitré y ejerce como profesora especial en la Universidad de Panamá, Facultad de Enfermería- Azuero.  Actualmente, Cursa estudios de Post Grado en Docencia Superior en el Centro Regional Universitario de Azuero.


Lic. Ana Chen Hernández



domingo, 5 de marzo de 2017

Actitudes y Competencias

Actitudes y Competencias
 Lic. Eduardo Bartuano
 
En este segmento plasmaremos información relacionada con actitudes y competencias del educador universitaria con el propósito de llamar la atención de los catedráticos resistentes al cambio y a la formación en valore



1- Rasgos de la universidad donde he estudiado vs la universidad donde espero enseñar 


Son del criterio de que la universidad en la que he estudiado y sigo estudiando ha evolucionado satisfactoriamente; sin embargo, igual hay situaciones y estrategias que deben ser corregidas para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje del nuevo siglo. Si hemos de iniciar cuál es la universidad de hoy? hemos de indicar que desde el nacimiento de nuestra primera casa de estudios superiores en 1935, son muchos los logros alcanzados, cuando Octavio Méndez Pereira logra la apertura de un sueño que dinamiza la educación superior en la república de Panamá. "Sus orígenes se remontan al Decreto Presidencial del 29 de mayo de 1935, siendo inaugurada el 7 de octubre de 1935 iniciando clases con una matrícula de 175 estudiantes en las carreras de Educación, Comercio, Ciencias Naturales, Farmacia, Pre Ingeniería y Derecho en el Instituto Nacional." https://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_de_Panam%C3%A1.

Es universidad que inició clases en octubre de 1935 tenía un norte bien definido "Hacer llegar la educación superior a todos los rincones del territorio nacional; como una aspiración del primer Rector de la Universidad de Panamá Dr. Octavio Méndez Pereira quién mostró una visión muy amplia para educar a los panameños y panameñas desde esta época hasta nuestros días. Los avances en infraestructura física ha sido mucho y se ha logrado mejorar el ambiente de clases con el propósito de darle al estudiante y al educador las condiciones mínimas para trabajar. En su expansión, la Universidad de Panamá ha logrado instalar 9 centros regionales universitarios, 35 extensiones universitarias y otro tanto de unidades académicas, de modo que cada uno de los panameños tengan acceso a las educación superior con calidad y calidez.

Ha crecido en tecnología e investigación; además de maestrías y postgrado, abriendo nuevos mercados dentro del proceso de enseñanza aprendizaje a nivel del territorio nacional. Lanzando profesionales capacitados para los retos profesionales.
Sin embargo, es válido distinguir que durante las últimas décadas, si bien, la tecnología y las infraestructuras han mejorado el ambiente escolar en casi todas las facultades, la educación ha desmejorado por la posición intransigente de muchos catedráticos que por tener libertad de cátedra sienten que pueden hacer lo que quieran y funcionar fuera de los parámetros establecidos en nuestra primera universidad istmeña. Pero no podemos calificar a todos los educadores por igual; hemos tenido y conocido educadores comprometidos con la educación superior, pero también tienen que hacer un trabajo aúlico para transformar la conducta del estudiante universitario que en un porcentaje significativo, llega sólo a lograr una calificación.

Diríamos que tenemos una universidad que ha avanzado pero tiene que hacer cambios sustanciales que estén a la vanguardia de la educación superior de un siglo XXI, en el que el estudiante está a la vanguardia de la tecnología y el conocimiento, pero a muchos hay que orientar a fin de que no se mareen con tanta información que los abruma y no acceden a los conocimientos que realmente son de su competencia. Igual, los educadores o facilitadores tienen que actualizarse para estar a la par de las nuevas tendencias de la educación superior y de los alumnos que en muchas ocasiones nos sorprenden con la cantidad de información que manejan. La educación en valores en importante venida del docente porque es él, el qu está obligado a cambiar todos esos paradigmas distorsionados que traen los jóvenes de su formación escolar y colegial y que tienen que ser fortalecidos.

La universidad donde espero enseñar tiene que estar dispuesta a la innovación, con infraestructuras debidamente acondicionadas para que el ambiente escolar sea el más adecuado para instruir a los jóvenes que allí llegan y que sean sujetos de cambio en la sociedad en la que conviven; que los programas curriculares estén actualizados con nuevos paradigmas y estrategias didácticas que permitan evaluar el conocimiento y no el aprendizaje forzado con el viejo sistema o modelo conductista sino que el conocimiento analítico sea la forma de enseñar y aprender, que el estudiante despierte su interés por investigar más allá de lo que le induce el educador en el aula de clases, Los conocimientos a los que tiene acceso tienen que estar relacionado con su formación académica y científica para que se introduzca en el mundo laboral o empresarial en el que quiere estar inmerso. 

Una universidad en la que las exigencias del siglo XXI sean puestas en práctica y le demos al mercado laboral un profesional debidamente capacitado, con calidad y formación integral, en la que los valores sean parte de esta formación y se profundice en las mejores relaciones humanas, con dignidad, decoro y probidad.

Formación en Valores

Formación en Valores

Lic. Ana Chen H.

Como ya hemos adelantado en comentarios anteriores, la formación en valores va más allá de una simple clase o instrucción de los valores morales y la ética en todo el contexto de la vida del hombre o la mujer: Que es necesario dar ejemplo de vida más que pretender cambiar la forma de vivir de los estudiante, pero no con simples palabras; es imperativo que el educador sea ejemplo de vida desde el punto  de vista moral


 Muy bien es cierto que se ha dicho siempre que los valores se cultivan en el hogar, pero significa esto que es el hogar el único responsable?...Definitivamente no.  Los valores forman parte del ser humano en todos los niveles y etapas de su vida y no son única y exclusivamente formados en la infancia pues un adulto puede tener la capacidad de cambiar o modificar conductas que en un momento determinado  nos afectan en el trabajo, el hogar, la sociedad y están estrechamente relacionadas con el tema de los valores
     En el nivel superior, valores como la RESPONSABILIDAD, COMUNICACIÓN, HONESTIDAD son fundamentales en nuestra formación profesional, y como futuros docentes debemos enfocar todos nuestros esfuerzos a la conservación y desarrollo de los mismos en nuestros estudiantes dentro del desenvolvimiento de nuestras clases sea cual sea la temática a tratar.
     No es ético decir cómodamente que "el hombre es mal educado porque en casa no lo educaron", cerrando toda oportunidad de cambio en él.  Señores, si en casa no lo educaron, no puedo yo tratar de educarlo?...Como docente podría aportar tanto mi ejemplo de vida como mis palabras, y tengamos la plena seguridad de que si de 20 estudiantes 9 se fortalecen en valores, es un gran logro y es  mejor que no hacer nada.

    Recalco, los valores no se definen con palabras solamente; debemos practicarlos, llevarlos a la acción y darles el ejemplo a estos jóvenes estudiantes que observan y analizan nuestro comportamiento tanto dentro de la universidad como en la sociedad.


2. Modelos que considero válidos y a los cuales me inspiro y proyectos para innovar

En materia de docencia superior hemos de pensar en modelo innovadores que nos ayuden a alcanzar la transformación del proceso de enseñanza y aprendizaje con paradigmas y estrategia renovadas que permitan la interacción docente- alumno y alumno-docente, en la que la transmisión e conocimiento es la base fundamental de este proceso académico universitario. Es necesario entender que los modelos de educación han evolucionado y no podemos resistirnos por siempre por el sólo hecho de no compartir este criterio de formación universitaria; por el contrario, es imperativo dar paso a los nuevos modelos académicos, desde el diseño curricular, la didáctica y las evaluaciones de los aprendizajes a fin de que el educando pueda recibir la información que lo convertirá en un profesional formado con los paradigmas y formatos que lo inducen a practicar su línea de trabajo con la satisfacción del deber cumplido; y el educador universitario honrado de haber participado en esa formación que también involucran los valores éticos y morales necesarios en la interacción e la sociedad que convivimos





El Código de Ética del Educador Universitario (UP)

El Código de Ética del Educador Universitario (UP)
Este instrumento debe fortalecer los valores de los educadores, mismos que servirán para ser transmitidos de manera verbal o con el comportamiento del educador, a fin de que es estudiante entienda que, por ser un profesional no tiene por qué voltear la mirada y aplicar estas normas no escritas y y que surgen del seno familiar sino, por el contrario, es cuando más deben hacerlas presentes en su ida personal, social y profesional, para hacer la diferencia y ser sujeto de cambio pero desde la perspectiva positivista para fortalecer la actitud y aptitud de las personas que trabajan a su al rededor






















Código ético del docente

PREÁMBULO

El óptimo desempeño de las funciones profesionales, prevé altas exigencias a la eficiencia de cada especialista. Sin embargo, es necesario conjugar el profesionalismo con la comprensión a fondo de la responsabilidad adquirida y la obligación de cumplir irreprochablemente el deber profesional dentro del marco de un compromiso social. Las fallas éticas y el menosprecio de los valores, influyen negativamente tanto en la calidad del trabajo del especialista como en el estatus de su grupo profesional.
Siendo una obligación del docente prestar sus servicios a personas o grupos, el profesional de la educación debe caracterizarse por poseer un comportamiento digno, responsable, honorable, trascendente y comprometido. Educar representa por sí solo un acto de moralidad, es decir, se debe trabajar en beneficio de los educandos así como a favor de su libertad y desarrollo integral, independientemente de los intereses y creencias personales. Por lo tanto, el docente debe actuar con una ética impecable.

La misión del docente consiste en convocar a sus educandos hacia un proyecto de incidencia social a través de un liderazgo colaborativo que incorpore las iniciativas y necesidades de los propios educandos, en beneficio tanto de ellos como de su comunidad. El docente debe realizar su trabajo respetando en todo momento el valor y la dignidad inherente a cada ser humano. Todos los actos que realice el docente deberán manifestar su compromiso con la incorporación de los individuos al movimiento social y a la producción de la cultura universal.

El presente Código Ético del Docente pone de manifiesto el valor que posee cada persona y su entorno social, así como la afirmación de los principios que han de prevalecer en las relaciones humanas, con el fin de mantener un alto nivel ético propuesto a los docentes en el ejercicio profesional y orientar su conducta en las relaciones con educandos, colegas, instituciones y comunidad.

CAPITULO PRIMERO.    DISPOSICIONES GENERALES.

El docente deberá:

Artículo 1. Asumir la obligación de regir siempre su ejercicio profesional de acuerdo a principios éticos y científicos inherentes a la práctica docente.

Artículo 2. Respetar las ideas y opiniones políticas, religiosas y la vida privada, independientemente de la nacionalidad, sexo, edad, posición social o cualquier otra característica de las personas con quien se relaciona profesionalmente.

Artículo 3. Procurar la puntualidad y aprovechar el tiempo destinado a las actividades educativas a su cargo para el cumplimiento del Plan de Trabajo docente.

Artículo 4. Fundamentar su actividad en una preparación actualizada en su materia y para el trabajo docente, procurando la superación personal y profesional continua, así como el desarrollo armónico de los seres humanos y grupos sociales. Para ello, debe mantenerse al tanto de los avances y propuestas nacionales e internacionales en la docencia.

Artículo 5. Respetar escrupulosamente la integridad física y mental, especialmente de sus educandos y de todos los seres humanos, evitando manipular y obtener beneficios personales que impliquen perjuicio a sus alumnos o para otros.

Artículo 6. Ser receptivo a las problemáticas que sus alumnos le confíen y guardar la información recibida.

Artículo 7. Evitar que su vida personal obstaculice el desarrollo de los objetivos educativos a su cargo, además de abocarse a buscar la superación de sus problemáticas.

Artículo 8. Fomentar el pensamiento científico, especialmente en el ejercicio profesional.

Artículo 9. Delimitar su campo de intervención como docente y reconocer el alcance y límites de las temáticas que domina, así como de sus técnicas educativas. Cuando sea necesario recurrir al apoyo profesional para remitir y resolver los problemas que se presenten en el ámbito educativo, comprometiéndose a trabajar interdisciplinariamente.

Artículo 10. Evitar atribuirse calificaciones profesionales, méritos científicos o títulos académicos que no posee.

Artículo 11. Negarse a expedir cualquier certificado e informes que no se basen en los principios científicos y oficiales que sustentan a la educación.

Artículo 12. Evitar ejercer su profesión cuando su capacidad profesional se encuentre limitada por el alcohol, las drogas, las enfermedades o incapacidades físicas y/o psicológicas.

Artículo 13. Reconocer la responsabilidad y la influencia que tiene frente a los alumnos y la comunidad, esforzándose por ser un ejemplo de vida con base en la congruencia.

Artículo 14. Evitar delegar su trabajo profesional en otras personas, salvo causa de fuerza mayor; y en este caso, cuidar que la persona que lo sustituya tenga la capacidad y se apegue al programa del curso.

Artírculo 15. Promover el talento y encauzar la realización de los educandos.
Artículo 16. Evitar el proselitismo religioso o político en el aula, así como la charlatanería dentro y fuera del ámbito educativo.

CAPITULO SEGUNDO. DE LOS DEBERES PARA CON LA PROFESION.

El docente deberá:

Artículo 17. Garantizar invariablemente la calidad de todas las acciones emprendidas con sus alumnos, independientemente de la remuneración pactada.

Artículo 18. Procurar elevar  y mantener en alto el estatus de la práctica docente dentro del aula y en la comunidad.

Artículo 19. Ejercer la docencia con pleno respeto y observancia a las disposiciones legales vigentes, y coadyuvar al establecimiento de normas o leyes que beneficien el proceso educativo

Artículo 20. Compartir sus conocimientos y experiencias a los alumnos con objetividad y con apego a la verdad actualizada científicamente en el campo de conocimiento que se trate.

Artículo 21. Brindar reconocimiento a las fuentes de donde proviene la información que imparte a sus alumnos.

Artículo 22. Buscar en forma continua las alternativas necesarias para que un mayor número de personas tengan acceso a los servicios educativos.

Artículo 23. Negarse a aceptar condiciones de trabajo que le impidan aplicar los principios éticos y científicos descritos en este Código.

Artículo 24. Combatir la falta de profesionalismo en el campo educativo y denunciar la corrupción, incompetencia o fallas éticas de otros profesionales de la educación.

Artículo 25. Procurar involucrarse en actividades colegiadas y colaborar en equipos para el mejoramiento de la docencia.

Artículo 26. Procurar ser creativo para buscar e innovar técnicas de enseñanza que eleven la motivación por el aprendizaje y el conocimiento en sus educandos.

Artículo 27. Evitar realizar cualquier aspecto de la labor docente en función de la presión de tipo personal o el chantaje de alumnos y/o autoridades escolares, padres de familia u otras personas.

CAPITULO TERCERO. DE LOS DEBERES PARA CON LOS ALUMNOS.

El docente deberá:

Artículo 28. Mantener una relación profesional y de respeto mutuo con sus alumnos, evitando actitudes y acciones que sugieran seducción personal, especialmente con menores.

Artículo 29. Evitar dar información sobre sus alumnos que no sea de su competencia, así como evitar hacer comentarios que desacrediten a los estudiantes, como etiquetarlos, humillarlos, burlarse de ellos, etc.

Artículo 30. Procurar detectar, canalizar a profesionales especializados y/o brindar el apoyo óptimo a los alumnos con necesidades educativas diferentes a las del grupo en su conjunto.

Artículo 31. Desarrollar estrategias educativas que respeten y se adapten a las diferencias en el ritmo y formas de aprendizaje del alumno.

Artículo 32. Informar a los estudiantes sobre el Plan de Trabajo docente detallando sus diferentes aspectos.

Artículo 33. Atender de manera diligente, precisa y exhaustiva, inquietudes, dudas y preguntas de los educandos.

Artículo 34. Reconocer los conocimientos y capacidades de los alumnos que puedan contribuir al proceso enseñanza y aprendizaje.

Artículo 35. Asumir la responsabilidad del trabajo que sus estudiantes realicen como parte del proceso de aprendizaje.

Artículo 36. Supervisar que los asistentes o practicantes que intervengan en un curso se apeguen a este Código Ético.

Artículo 37. Dosificar la intensidad y duración de las sesiones educativas evitando la fatiga de los alumnos.

Artículo 38. Gestionar que las condiciones materiales en las que se desarrolla el proceso de enseñanza y aprendizaje sean propicias para ello.

CAPITULO CUARTO. DE LOS DEBERES PARA CON LOS COLEGAS.

El docente deberá:

Artículo 39. Promover y mantener con la comunidad académica un espíritu de colaboración, cooperación, apoyo y respeto, aún cuando existan diferencias de tipo teórico, formativo o metodológico.

Artículo 40. Reconocer y respetar las necesidades, derechos y características personales de sus colegas, evitando interferir o descalificar el trabajo de otros docentes.

Artículo 41. Reconocer la capacidad y mérito de sus colegas, tanto en forma individual como en el trabajo colegiado.

Artículo 42. Evitar el manejo de información personal de los colegas como un elemento para desprestigiarlos profesionalmente.

Artículo 43. Promover entre los colegas el cumplimiento del Código Ético.

Artículo 44. Apoyar y retroalimentar el trabajo profesional de los colegas cuando sea solicitado o la situación lo amerite, haciéndolo de manera personal y discreta.

CAPITULO QUINTO. DE LOS DEBERES TÉCNICOS E INSTRUMENTALES

El docente deberá:

Artículo 45. Utilizar las mejores estrategias y materiales a su alcance para incentivar y facilitar el aprendizaje.

Artículo 46. Promover la vinculación de la teoría con la práctica en relación con su medio social.

Artículo 47. Cuidar que las actividades de aprendizaje correspondan a los objetivos del curso.

Artículo 48. Evitar obligar a los alumnos a realizar actividades extraclase que no sean indispensables para el cumplimiento de los objetivos del curso.

DE LA EVALUACIÓN Y LAS CALIFICACIONES.

Artículo 49. Dar a conocer la forma de evaluación al principio del curso.

Artículo 50. Realizar evaluaciones apegándose a los objetivos del curso, sin considerar actividades adicionales que no demuestren confiablemente que se logró el aprendizaje.

Artículo 51. Evitar asignar calificaciones que no se basen en las capacidades del educando.

Artículo 52. Diseñar cuidadosamente los instrumentos de evaluación para garantizar la completa comprensión por parte de los alumnos.

Artículo 53. Entregar a los alumnos los exámenes aplicados después de haber sido revisados por el maestro y aclarar sus dudas con el propósito de generar retroalimentación y aprendizaje.

Artículo 54. Buscar que los exámenes sean aplicados a sus alumnos cuando prevea que esencialmente cuentan ya con las condiciones y las capacidades académicas para lograr resultados satisfactorios.

Artículo 55. Cuando se trate de exámenes departamentales, procurar conocer y avalar el contenido y la forma de éstos para que puedan ser aplicados a sus alumnos.

CAPITULO SEXTO. DE LOS DEBERES CON LA INSTITUCIÓN Y LA COMUNIDAD.

El docente deberá:

Artículo 56. Apegarse a los objetivos y contenidos temáticos establecidos por la institución donde colabore, proponiendo aquellas correcciones o adecuaciones que su formación profesional le permitan sustentar en beneficio de los educandos.

Artículo 57. Respetar la normatividad de las instituciones y organizaciones a las que preste sus servicios, siempre y cuando no se contravengan los principios éticos de este Código.

Artículo 58. Guardar confidencialidad sobre la información y/o documentación de la Institución que no se haya hecho antes pública.

Artículo 59. Cuidar y promover en sus educandos el cuidado de las instalaciones, mobiliario y materiales de trabajo de la institución en que colabore.

Artículo 60. Salvaguardar la integridad e imagen de la institución en que preste sus servicios. En el caso de que en ésta se cometieran infracciones que requieran denuncia, hacerlo ante las instancias adecuadas para conocer y actuar sobre los hechos.

Artículo 61. Presentar propuestas ante las autoridades correspondientes para resolver problemas institucionales que haya detectado en las áreas educativas de oportunidad.

Artículo 62. Contribuir de forma oportuna y ágil con las actividades administrativas y de apoyo necesarias para el buen funcionamiento institucional.

Artículo 63. Procurar mantener un ambiente favorable de trabajo, evitando comentarios despectivos para descalificar a una o varias personas que formen parte de la comunidad escolar.

Artículo 64. En el ámbito de la educación básica, proporcionar información clara y oportuna a los padres de familia sobre el desempeño escolar de sus hijos.

Artículo 65. Presentar sugerencias o recomendaciones con el máximo profesionalismo a los padres de familia sobre aquello que resulte relevante para que éstos puedan apoyar el mejor desarrollo de sus hijos cuando éstos sean menores de edad.

Artículo 66. Incorporar a su labor docente el planteamiento de aspectos relevantes para la comunidad, con el fin de vincular a los educandos con su realidad social.


REFLEXIÓN

Debe entenderse que el Código de Ética surge como una necesidad de conducir la forma de actuar del educador no sólo en el aula de clases sino en todas las áreas en las que se mueve el educador y dentro de los cuales tiene que ser ejemplo de formación y preparación profesional y e integralidad y ser ejemplo de vida ante el educando. No es sólo dictar una clase, llega con talleres o dictar de un libro, no; es obligante hoy día interactuar con el estudiante como objeto y sujeto de la educación integral. Entender que la vida universitaria ha cambiado y que tras dejar atrás el siglo XX y darle el advenimiento al siglo XXI, debemos como educadores estar listos para las transformaciones e innovaciones que exige el momento educacional para llegar al estudiante. Cada actuación, cada gesto forman parte de la formación del nuevo profesional. 

Criterios de Motivación en Valores


Lic. Ana Chen H.
 
Dichos criterios tienen que estar centrados en la formación integral del educando, y el compromiso del educador de automotivarse a fin de ejemplo de cambio desde la formación de valores éticos y morales


Un líder es alguien que trasmite entusiasmo. El docente es un líder.  En un principio, los dicentes reciben energía de los líderes (docentes), se nutren de él, este es un papel que tiene que gustarle, que encaja dentro de sus objetivos personales, por este motivo, el tiene  docente tiene que ser su propia fuente de motivación


Quién no se ha levantado una mañana sin ganas de nada, ni de trabajar, ni de hacer las labores de la casa…? Y nos quedamos esperando, pensando cómo conseguir esa motivación que necesitamos para arrancar una tarea en el trabajo, o para decidirnos a llevar a cabo una nueva técnica de enseñanza en el aula y que siempre dejamos para otro día. Debemos concienciarnos de que somos nosotros mismos los docentes, la pieza clave para fomentar nuestros niveles de motivación encaminados hacia el tema de los valores en la asignatura que sea que se esté impartiendo.

Es importante que para motivar el aprendizaje de los valores dentro de la asignatura que se dicte,  debemos estar motivados, y es el docente o líder de la clase quien tiene el poder absoluto de decidir auto motivarse.  Bien dice el catedrático Pedro Saenz-López B más imprescindible la motivación del docente que la del alumno.  Porque el docente es un generador de emociones y dinámicas.  Un docente motivado es una pieza fundamental en las reglas de la enseñanza.

 Según Pedro, “En la sociedad actual  tendemos a echar las culpas de los fracasos siempre a otros, pero jamás a nosotros mismos. Yo tengo éxito gracias a mí, pero mis desgracias son siempre responsabilidad de otros. Pero eso no es así. La motivación depende de uno mismo». Y añade: «No es culpa de mi sueldo, del director, de mis compañeros, del ministro, de la ley o de la sociedad. La culpa de un aula desmotivada y con baja formación en valores es mía. Y salir de esa contaminación ambiental negativa es difícil.
  
Valores debilitados o desvanecidos y Valores en los cuales es necesario enfocarse y/o recuperar

Lastimosamente los desvalores son los que están aflorando en nuestra sociedad juvenil principalmente. Hemos perdido el respeto, la autoridad en los hijos que se refleja en el aula de clases, la tolerancia, las personas pierden la cordura con mucha facilidad sin medir las consecuencias de sus actos o acciones que ponen en riesgo la vida de su  compañero de trabajo o el mismo jefe porque no comparto el criterio de mando de éste y si es en la universidad, el estudiante no respeta a su docente y se pone a la par dispuesto incluso, a agredirle física o vrbalmente. 

Qué hacer ante estos antivalores que distorsionan la formación académica y profesional de la persona universitaria que, como ya hemos advertido, llega con deformaciones éticas y antivalores que no se pueden corregir de un día para otro. En este sentido debemos contar con un educador tolerante, respetuoso, puntual y que ofrezca una formación en valores de alta calidad para beneficio del estudiante en su actuar y que sea captado por el joven en formación. 

Identidad, Perfil Ético y Deontología del Docente Universitario

Identidad, Perfil Ético y Deontología del Docente Universitario

Lic. Eduardo Bartuano

El tener una personalidad debidamente identificada y con características propias ayuda a que el educador sea capaz de transformar la conducta del alumno en formación en nuestras universidades de modo tal que en el proceso de enseñanza y aprendizaje exista esa interacción entre las partes de modo que, no sólo llegue el conocimiento didáctico y tecnológico sino que las motivaciones a desarrollar la temática docente con dinamismo y carácter de transformación de la vida de los nuevos profesionales. 





















En primera instancia hablaremos de la identidad del profesional de la educación universitaria basados en el estudio realizado respecto del tema por Ana Hirsch Edler, denominado "Elementos teóricos y empíricos acerca de la identidad profesional en el ámbito universitarioy en el que se plasman diversos criterios que determina desde la forma empírica hasta la educación formal, en la Universidad Nacional Autónoma de México. la parte introductoria manifiesta expresamente que: "La identidad profesional es uno de los asuntos que se consideró como significativo desde el inicio del proyecto de investigación sobre ética profesional universitaria."

El objetivo de esta investigación es contribuir a la generación de conocimiento relacionada con la ética profesional universitaria y proponer lineamientos para la formación de ética profesional y es que partiendo de esta premisa, es necesario evaluar el comportamiento de los educadores que tienen la responsabilidad de formar a los universitarios para ser mejores hombres y mujeres en sociedad.

Hemos de preguntarlos cómo debe ser la identidad y el perfil ético del profesional de la educación superior; para ello debemos tener en consideración aspectos puntuales con relación al estilo de vida del docente universitario no sólo en el aula de clases sino en el hogar y en la sociedad, por qué es necesario, porque sólo así podemos identificar la verdadera personalidad del educador. y es que, en muchas ocasiones nos encontramos a un educador muy rígido en el aula de clases y para evaluar al estudiante, pero fuera de las aulas es otra persona muy diferente, lógico que la identidad del educador se distorsiona al momento de que el educando observa una conducta diferente del educador y por supuesto que influye en su conducta respeto del educador universitario. Por supuesto que la identidad del educador cambia ante los ojos del estudiante que tenía una figura totalmente diferente hasta el momento en que identifica una conducta docente que no es la más adecuada y correcta.

Autores como Bolívar Fernández-Cruz y Molina consideran que la identidad profesional pude ser: 
          las identidades se construyen, dentro de un proceso de socialización, en espacios sociales de interacción, mediante identificaciones y atribuciones, donde la imagen de sí mismo se configura bajo el reconocimiento del otro. Nadie puede construir su identidad al margen de las identificaciones que los otros formulan sobre él.
Siguen señalando los autores: “la identidad profesional se configura como el espacio común compartido entre el individuo, su entorno profesional y social y la institución donde trabaja”. 
Retoman de Cattonar la siguiente definición:
La identidad profesional se sitúa entre la identidad “social” y la “personal”. La identidad social es un modo de definición social del individuo, que le permite situarse en el sistema social y ser identificado por otros, en una relación de identificación y de diferenciación. Las identidades profesionales se definen como una construcción compuesta, a la vez de la adhesión a unos modelos profesionales, resultado de un proceso biográfico continuo, y de unos procesos relacionales.
Ajustados en estos conceptos de identidad profesional, es evidente que el educador debe vivir experiencias positivas en la sociedad en la que convive y aplicarlas en su diario aprendizaje y formación del estudiante universitario de modo, que el educando se vea en esta identidad con la que se refleja una conducta positiva en el proceso de formación profesional.

Lógicamente que el perfil ético del educador va concatenado con su identidad porque esta se forma en el proceso de formación desde su hogar , la escuela primaria, secundaria y la formación universitaria en la que llega ya con un perfil ético casi en su totalidad formado; por lo que, no podemos esperar a que el educador universitario comience a cambiar su formación ética en el momento en que comienza a ejercer la docencia superior, por el contrario, tiene que tener esa formación ética y en valores.

 Juan Manuel Cobo (2003: 263–264) es del criterio de que el profesional que ejerce su profesión correctamente es una persona:
Que con el ejercicio de su profesión está haciendo o procurando a otros el bien propio de su actividad profesional y que, por lo mismo, puede experimentar la satisfacción que acompaña a la experiencia de hacer el bien a los demás; que puede experimentar, asimismo, la satisfacción del deber cumplido; que puede experimentar también otros sentimientos positivos, como son los de sentirse socialmente útil, o de alegría por haber encontrado un trabajo que le gusta o sencillamente por tener trabajo; que puede pasar por la experiencia profesional básica de sentirse realizado ejerciendo su profesión; que puede pasar por una experiencia del sentido de lo que hace y que con todo ello puede vivir en plenitud su ciudadanía, ya que el ejercicio profesional correctamente ejercido representa la principal aportación y participación ciudadana del profesional.
Entre las características consideradas más importante en el ejercicio de las profesiones es el control que ejercen sobre un corpus específico de conocimiento y de su aplicación. (Evetts, 2003: 32)

En definitiva, son muchos los autores que hablan de la identidad y la ética del educador universitario y son muchos los conceptos relacionados con la temática que es bastante polémica por lo contradictoria que resulta toda vez que cada profesional tiene su formación y su identidad propia que es indiscutible, igual que su formación ética y moral, como tal, cada quién sabe cuál es su accionar en el ejercicio de su profesión.

Como podrán observa en el linc arriba enunciado, la deontología tiene mucho que ven con los deberes y principios del docente universitario, lo que significa que está íntimamente ligado a la identidad y la ética del educador universitario, en otras palabras, cada uno de estos elementos son parte de la vida cotidiana del educador superior y que al momento que se le idenfica un cambio en su estructura personal puede alterar su estilo de vida y su conducta profesional




Los Fines de la Universidad




Para el siglo XXI en todos los países tenemos la obligación de tener una universidad proactiva y participativa, más dinámica e investigadora, de manera que ese espíritu de investigación sea contagioso en el estudiante que tiene que ser innovador y creativo para fortalecer los conocimiento dentro y fuera del aula de clases





En los Estatutos de la Fundación General figura como fines fundamentales de la misma la cooperación al cumplimiento de los de la Universidad, fomentando aquellas actividades que la estructura universitaria no ampara suficientemente, como son: promoción de la ciencia, la cultura y la educación, y la asistencia social a los diversos estamentos universitarios. Así como consolidar las relaciones de la Universidad con su entorno económico y social, mediante su participación en el apoyo científico y técnico
http://www.fundacionubu.com/es/c/?idsec=364


http//www.up.ac.pa/ftp/2010/principal/transparencia/EstatutoAprobado.pdf

La Universidad de Panamá más allá de su carácter popular tiene que estar a la vanguardia de las transformaciones curriculares, didácticas y tecnológicas con el objetivo de ofrecerle a su comunidad educativa todas las facilidades para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje de cara a las exigencias del siglo XXI, en el cual,  los estudiantes se ven inmersos en un mundo cibernético y informático global que les ofrece toda clase de información que degenera en conocimiento pero que debe ser moldeado y estructurado ante estas exigencias de aprendizaje que mantiene al educando pasos adelante del educador que también tiene que actualizarse. Los valores morales y éticos so parte fundamental de la formación del nuevo profesional a fin de transformar la conducta del individuo que viene con falencias desde su formación secundaria y todas estas fallas tienen que ser rescatada y sólo se logran rescatar si el educador es una persona formada en valores con raíces profundas y un interés muy particular en trabajar con estos jóvenes para que mañana sean profesionales a la altura de las exigencias de la sociedad actual y del futuro inmediato.

Necesitamos una universidad más científica y participativa con la comunidad que se fomente la investigación y que como parte de sus principios, se mantenga el propósito de seguir extendiendo el conocimiento a los lugares más recónditos del territorio nacional para que como dijo nuestro primer rector magnífico Gustavo García de Paredes, que toso los panameños, hasta el más humilde tenga  acceso a la educación superior calidad y respeto a la dignidad humana, sin distingo de raza, credo o lineamiento político, porque debemos practicar la democracia participativa, apegados a la Constitución de la República y a las Leyes y estatutos que rigen nuestra primera casa de estudios superiores. 

Una Universidad del Siglo XXI


La universidad el siglo XXI tiene que ser un centro de excelencia educativa sin dejar de lado la formación moral y de introducción de valores morales y ético como interacción dinámica de una educación innovadora y tendiente a la acción en el trabajo de campo para que el nuevo estudiante universitario se interrelacione con la naturaleza que lo rodea con el fin de que sus conocimientos sean más prácticos


¿A qué llamamos universidad del siglo XXI? a una universidad que tiene toda la tecnología y estructuras que facilitan un ambiente saludable para el proceso de enseñanza y aprendizaje?
Sería interesante ver si estos aspectos son tan puntuales como para pensar en el papel que juegan a la otra de ofrecer una educación universitaria del siglo XXI, ya que, como hemos adelantado, la universidad del siglo XXI tiene que ser proactiva, dinámica y de carácter investigativo y científica para que el estudiante vea en ella una oportunidad de formación y de recepción del conocimiento, con un pensamiento crítico y competitivo en todas las ramas.  En una ocasión que visitó una estudiantina de la universidad de Madrid, España, el distrito de Chitré, para la administración de José Nieves Burgo, como alcalde municipal, y en conversación con algunos de ellos luego del concierto ofrecido en el club de la sociedad española, nos comentaban que en España ellos tienen la oportunidad de estudiar tres carreras distintas y de aprender varios idiomas después del castellano que es el idioma oficial de los españoles, y que compartimos con ellos en todo latino américa.

Sólo este ejemplo nos dice qué tan comprometidas tienen que estar las universidades y principalmente nuestra Universidad de Panamá, con la educación superior, lo que significa que educar a los nuevos profesionales para los retos que les representa en el futuro inmediato el estar preparados y presto a enfrentar los retos profesionales y empresariales y por supuesto que la formación en valores es prioridad uno en la formación del nuevo profesional.
En definitiva, la universidad del siglo XXI tiene que salir de las aulas de clase e interactuar más con la naturaleza que es un aspecto importante en la vida de cada persona, no podemos abstraernos de la realidad de la conservación del medio ambiente natural sin el cual no existimos y como tal es fundamental por el Derecho a la vida de caca persona que vive en este planeta. Pretender soslayarlo es como querer decir que no sxiste la vida en toda su extensión.
  

La simbiosis con todo lo que nos rodea nos una mejor percepción del conocimiento de las cosas, cómo aprovechar la tecnología en cada acción académica el proceso de enseñanza y aprendizaje en el que docente es casi un mero espectador y debe despertar el interés en el estudiante para que sea más investigativo y atento a los cambios que se dan en el día a día y que sorprende al instante como si fuera una lluvia sorpresa en medio de un verano candente. Tenemos que crear espetativas positivas para que el estudiante interactue con este todo natural y artificial que lo rodea y que lo obliga a hacer cambios constantes para aceptar los retos que ello representa para aceptar las innovaciones y adecuarlas a su realidad actual.


CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR


La educación superior en el siglo XXI:
Visión y acción
9 de octubre de 1998

DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL SIGLO XX

I: VISIÓN Y 
ACCIÓN

Proclamamos lo siguiente:
MISIONES Y FUNCIONES DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR
Artículo 1. La misión de educar, formar y realizar investigaciones
Reafirmamos la necesidad de preservar, reforzar y fomentar aún más las misiones y valores fundamentales de la educación superior, en particular la misión de contribuir al desarrollo sostenible y el mejoramiento del conjunto de la sociedad, a saber:
a) formar diplomados altamente cualificados y ciudadanos responsables, capaces de atender a las necesidades de todos los aspectos de la actividad humana, ofreciéndoles cualificaciones que estén a la altura de los tiempos modernos, comprendida la capacitación profesional, en las que se combinen los conocimientos teóricos y prácticos de alto nivel mediante cursos y programas que estén constantemente adaptados a las necesidades presentes y futuras de la sociedad;
b) constituir un espacio abierto para la formación superior que propicie el aprendizaje permanente, brindando una óptima gama de opciones y la posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema, así como oportunidades de realización individual y movilidad social con el fin de formar ciudadanos que participen activamente en la sociedad y estén abiertos al mundo, y para promover el fortalecimiento de las capacidades endógenas y la consolidación en un marco de justicia de los derechos humanos, el desarrollo sostenible la democracia y la paz;
c) promover, generar y difundir conocimientos por medio de la investigación y, como parte de los servicios que ha de prestar a la comunidad, proporcionar las competencias técnicas adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de las sociedades, fomentando y desarrollando la investigación científica y tecnológica a la par que la investigación en el campo de las ciencias sociales, las humanidades y las artes creativas;
d) contribuir a comprender, interpretar, preservar, reforzar, fomentar y difundir las culturas nacionales y regionales, internacionales e históricas, en un contexto de pluralismo y diversidad cultural;
e) contribuir a proteger y consolidar los valores de la sociedad, velando por inculcar en los jóvenes los valores en que reposa la ciudadanía democrática y proporcionando perspectivas críticas y objetivas a fin de propiciar el debate sobre las opciones estratégicas y el fortalecimiento de enfoques humanistas;
f) contribuir al desarrollo y la mejora de la educación en todos los niveles, en particular mediante la capacitación del personal docente.

Artículo 2. Función ética, autonomía, responsabilidad y prospectiva
De conformidad con la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997, los establecimientos de enseñanza superior, el personal y los estudiantes universitarios deberán:
a) preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus actividades a las exigencias de la ética y del rigor científico e intelectual;
b) poder opinar sobre los problemas éticos, culturales y sociales, con total autonomía y plena responsabilidad, por estar provistos de una especie de autoridad intelectual que la sociedad necesita para ayudarla a reflexionar, comprender y actuar;
c) reforzar sus funciones críticas y progresistas mediante un análisis constante de las nuevas tendencias sociales, económicas, culturales y políticas, desempeñando de esa manera funciones de centro de previsión, alerta y prevención;
d) utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir activamente valores universalmente aceptados, y en particular la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad, tal y como han quedado consagrados en la Constitución de la UNESCO;
e) disfrutar plenamente de su libertad académica y autonomía, concebidas como un conjunto de derechos y obligaciones siendo al mismo tiempo plenamente responsables para con la sociedad y rindiéndole cuentas;
f) aportar su contribución a la definición y tratamiento de los problemas que afectan al bienestar de las comunidades, las naciones y la sociedad mundial.

FORJAR UNA NUEVA VISIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Artículo 3. Igualdad de acceso
a) De conformidad con el párrafo 1 del Artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el acceso a los estudios superiores debería estar basado en los méritos, la capacidad, los esfuerzos, la perseverancia y la determinación de los aspirantes y, en la perspectiva de la educación a lo largo de toda la vida, podrá tener lugar a cualquier edad, tomando debidamente en cuenta las competencias adquiridas anteriormente. En consecuencia, en el acceso a la educación superior no se podrá admitir ninguna discriminación fundada en la raza, el sexo, el idioma, la religión o en consideraciones económicas, culturales o sociales, ni en incapacidades físicas.
b) La equidad en el acceso a la educación superior debería empezar por el fortalecimiento y, de ser necesario, una nueva orientación de su vinculación con los demás niveles de enseñanza, y más concretamente con la enseñanza secundaria. Las instituciones de educación superior deben ser consideradas componentes de un sistema continuo al que deben también contribuir y que deben fomentar, que empieza con la educación para la primera infancia y la enseñanza primaria y prosigue a lo largo de toda la vida. Los establecimientos de educación superior deben actuar en estrecha colaboración con los padres, las escuelas, los estudiantes y los grupos socioeconómicos y las entidades elegidas. La enseñanza secundaria no debería limitarse a formar candidatos cualificados para acceder a la enseñanza superior fomentando la capacidad de aprender en general, sino también prepararlos para la vida activa brindando formación para una amplia gama de profesiones. No obstante, el acceso a la enseñanza superior debería seguir estando abierto a toda persona que haya finalizado satisfactoriamente la enseñanza secundaria u otros estudios equivalentes o que reúna las condiciones necesarias, en la medida de lo posible, sin distinción de edad y sin ninguna discriminación.
c. Por consiguiente, el rápido y amplio incremento de la demanda de educación superior exige, cuando proceda, que en toda política de acceso a la misma se dé preferencia al planteamiento basado en los méritos, tal como se ha definido en el Artículo 3 a) supra.
d. Se debe facilitar activamente el acceso a la educación superior de los miembros de algunos grupos específicos, como los pueblos indígenas, las minorías culturales y lingüísticas, de grupos desfavorecidos, de pueblos que viven en situación de ocupación y personas que sufren discapacidades, puesto que esos grupos, tanto colectiva como individualmente, pueden poseer experiencias y talentos que podrían ser muy valiosos para el desarrollo de las sociedades y naciones. Una asistencia material especial y soluciones educativas pueden contribuir a superar los obstáculos con que tropiezan esos grupos tanto para tener acceso a la educación superior como para llevar a cabo estudios en ese nivel.
Artículo 4. Fortalecimiento de la participación y promoción del acceso de las mujeres
a) Aunque se hayan realizado progresos considerables en cuanto a mejorar el acceso de las mujeres a la enseñanza superior, en muchas partes del mundo todavía subsisten distintos obstáculos de índole socioeconómica, cultural y política, que impiden su pleno acceso e integración efectiva. Superarlos sigue revistiendo una prioridad urgente en el proceso de renovación encaminado a establecer un sistema de educación superior equitativo y no discriminatorio, fundado en el principio del mérito.
b) Se requieren más esfuerzos para eliminar todos los estereotipos fundados en el género en la educación superior, tener en cuenta el punto de vista del género en las distintas disciplinas, consolidar la participación cualitativa de las mujeres en todos los niveles y las disciplinas en que están insuficientemente representadas, e incrementar sobre todo su participación activa en la adopción de decisiones.
c) Han de fomentarse los estudios sobre el género (o estudios relativos a la mujer) como campo específico que tiene un papel estratégico en la transformación de la educación superior y de la sociedad.
d) Hay que esforzarse por eliminar los obstáculos políticos y sociales que hacen que la mujer esté insuficientemente representada, y favorecer en particular la participación activa de la mujer en los niveles de la elaboración de políticas y la adopción de decisiones, tanto en la educación superior como en la sociedad.
Artículo 5. Promoción del saber mediante la investigación en los ámbitos de la ciencia, el arte y las humanidades y la difusión de sus resultados
a) El progreso del conocimiento mediante la investigación es una función esencial de todos los sistemas de educación superior que tienen el deber de promover los estudios de postgrado. Deberían fomentarse y reforzarse la innovación, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad en los programas, fundando las orientaciones a largo plazo en los objetivos y necesidades sociales y culturales. Se debería establecer un equilibrio adecuado entre la investigación fundamental y la orientada hacia objetivos específicos.
b) Las instituciones deberán velar por que todos los miembros de la comunidad académica que realizan investigaciones reciban formación, recursos y apoyo suficientes. Los derechos intelectuales y culturales derivados de las conclusiones de la investigación deberían utilizarse en provecho de la humanidad y protegerse para evitar su uso indebido.
c) Se debería incrementar la investigación en todas las disciplinas, comprendidas las ciencias sociales y humanas, las ciencias de la educación (incluida la investigación sobre la educación superior), la ingeniería, las ciencias naturales, las matemáticas, la informática y las artes, en el marco de políticas nacionales, regionales e internacionales de investigación y desarrollo. Reviste especial importancia el fomento de las capacidades de investigación en los establecimientos de enseñanza superior con funciones de investigación puesto que cuando la educación superior y la investigación se llevan a cabo en un alto nivel dentro de la misma institución se logra una potenciación mutua de la calidad. Estas instituciones deberían obtener el apoyo material y financiero necesario de fuentes públicas y privadas.
Artículo 6. Orientación a largo plazo fundada en la pertinencia

a) La pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen. Ello requiere normas éticas, imparcialidad política, capacidad crítica y, al mismo tiempo, una mejor articulación con los problemas de la sociedad y del mundo del trabajo, fundando las orientaciones a largo plazo en objetivos y necesidades societales, comprendidos el respeto de las culturas y la protección del medio ambiente. El objetivo es facilitar el acceso a una educación general amplia, y también a una educación especializada y para determinadas carreras, a menudo interdisciplinaria, centrada en las competencias y aptitudes, pues ambas preparan a los individuos para vivir en situaciones diversas y poder cambiar de actividad.
b) La educación superior debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad, y más concretamente sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y transdisciplinario para analizar los problemas y las cuestiones planteados.
c) La educación superior debe aumentar su contribución al desarrollo del conjunto del sistema educativo, sobre todo mejorando la formación del personal docente, la elaboración de los planes de estudio y la investigación sobre la educación.
d) En última instancia, la educación superior debería apuntar a crear una nueva sociedad no violenta y de la que esté excluida la explotación, sociedad formada por personas muy cultas, motivadas e integradas, movidas por el amor hacia la humanidad y guiadas por la sabiduría.
Artículo 7. Reforzar la cooperación con el mundo del trabajo y el análisis y la previsión de las necesidades de la sociedad
a) En un contexto económico caracterizado por los cambios y la aparición de nuevos modelos de producción basados en el saber y sus aplicaciones, así como en el tratamiento de la información, deberían reforzarse y renovarse los vínculos entre la enseñanza superior, el mundo del trabajo y otros sectores de la sociedad.
b) Los vínculos con el mundo del trabajo pueden reforzarse mediante la participación de sus representantes en los órganos rectores de las instituciones, la intensificación de la utilización, por los docentes y los estudiantes, en los planos nacional e internacional, de las posibilidades de aprendizaje profesional y de combinación de estudios y trabajo, el intercambio de personal entre el mundo del trabajo y las instituciones de educación superior y la revisión de los planes de estudio para que se adapten mejor a las prácticas profesionales.
c) En su calidad de fuente permanente de formación, perfeccionamiento y reciclaje profesionales, las instituciones de educación superior deberían tomar en consideración sistemáticamente las tendencias que se dan en el mundo laboral y en los sectores científicos, tecnológicos y económicos. A fin de satisfacer las demandas planteadas en el ámbito del trabajo los sistemas de educación superior y el mundo del trabajo deben crear y evaluar conjuntamente modalidades de aprendizaje, programas de transición y programas de evaluación y reconocimiento previos de los conocimientos adquiridos, que integren la teoría y la formación en el empleo. En el marco de su función prospectiva, las instituciones de educación superior podrían contribuir a fomentar la creación de empleos, sin que éste sea el único fin en sí.
d) Aprender a emprender y fomentar el espíritu de iniciativa deben convertirse en importantes preocupaciones de la educación superior, a fin de facilitar las posibilidades de empleo de los diplomados, que cada vez estarán más llamados a crear puestos de trabajo y no a limitarse a buscarlos. Las instituciones de educación superior deberían brindar a los estudiantes la posibilidad de desarrollar plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social, educándolos para que tengan una participación activa en la sociedad democrática y promuevan los cambios que propiciarán la igualdad y la justicia.
Artículo 8. La diversificación como medio de reforzar la igualdad de oportunidades
a) La diversificación de los modelos de educación superior y de las modalidades y los criterios de contratación es indispensable para responder a la tendencia internacional de masificación de la demanda y a la vez para dar acceso a distintos modos de enseñanza y ampliar el acceso a grupos públicos cada vez más diversos, con miras a la educación a lo largo de toda la vida, lo cual supone que se pueda ingresar en el sistema de educación superior y salir de él fácilmente.
b) Unos sistemas de educación superior más diversificados suponen nuevos tipos de establecimientos de enseñanza postsecundaria, públicos, privados y no lucrativos, entre otros. Esas instituciones deben ofrecer una amplia gama de posibilidades de educación y formación: títulos tradicionales, cursillos, estudios a tiempo parcial, horarios flexibles, cursos en módulos, enseñanza a distancia con ayuda, etc.
Artículo 9. Métodos educativos innovadores: pensamiento crítico y creatividad
a) En un mundo en rápido cambio, se percibe la necesidad de una nueva visión y un nuevo modelo de enseñanza superior, que debería estar centrado en el estudiante, lo cual exige, en la mayor parte de los países, reformas en profundidad y una política de ampliación del acceso, para acoger a categorías de personas cada vez más diversas, así como una renovación de los contenidos, métodos, prácticas y medios de transmisión del saber, que han de basarse en nuevos tipos de vínculos y de colaboración con la comunidad y con los más amplios sectores de la sociedad.
b) Las instituciones de educación superior deben formar a los estudiantes para que se conviertan en ciudadanos bien informados y profundamente motivados, provistos de un sentido crítico y capaces de analizar los problemas de la sociedad, buscar soluciones para los que se planteen a la sociedad, aplicar éstas y asumir responsabilidades sociales.
c) Para alcanzar estos objetivos, puede ser necesario reformular los planes de estudio y utilizar métodos nuevos y adecuados que permitan superar el mero dominio cognitivo de las disciplinas; se debería facilitar el acceso a nuevos planteamientos pedagógicos y didácticos y fomentarlos para propiciar la adquisición de conocimientos prácticos, competencias y aptitudes para la comunicación, el análisis creativo y crítico, la reflexión independiente y el trabajo en equipo en contextos multiculturales, en los que la creatividad exige combinar el saber teórico y práctico tradicional o local con la ciencia y la tecnología de vanguardia. Esta reestructuración de los planes de estudio debería tomar en consideración las cuestiones relacionadas con las diferencias entre hombres y mujeres, así como el contexto cultural, histórico y económico, propio de cada país. La enseñanza de las normas relativas a los derechos humanos y la educación sobre las necesidades de las comunidades del mundo entero deberían quedar reflejadas en los planes de estudio de todas las disciplinas, especialmente las que preparan para las actividades empresariales. El personal académico debería desempeñar una función decisiva en la definición de los planes de estudio.
d) Los nuevos métodos pedagógicos también supondrán nuevos materiales didácticos. Estos deberán estar asociados a nuevos métodos de examen, que pongan a prueba no sólo la memoria sino también las facultades de comprensión, la aptitud para las labores prácticas y la creatividad.
Artículo 10. El personal y los estudiantes, principales protagonistas de la educación superior
a) Un elemento esencial para las instituciones de enseñanza superior es una enérgica política de formación del personal. Se deberían establecer directrices claras sobre los docentes de la educación superior, que deberían ocuparse sobre todo, hoy en día, de enseñar a sus alumnos a aprender y a tomar iniciativas, y no a ser, únicamente, pozos de ciencia. Deberían tomarse medidas adecuadas en materia de investigación, así como de actualización y mejora de sus competencias pedagógicas mediante programas adecuados de formación del personal, que estimulen la innovación permanente en los planes de estudio y los métodos de enseñanza y aprendizaje, y que aseguren condiciones profesionales y financieras apropiadas a los docentes a fin de garantizar la excelencia de la investigación y la enseñanza, y en las que queden reflejadas las disposiciones de la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997. Con ese fin, se debería conceder más importancia a la experiencia internacional. Además, dada la función que desempeña la enseñanza superior en la educación permanente, debería considerarse que la experiencia adquirida fuera de las instituciones constituye un mérito importante para formar parte del personal de la enseñanza superior.
b) Todos los establecimientos de enseñanza superior deberían establecer directrices claras, preparando a los profesores de los niveles preescolar, primario y secundario, fomentando la innovación constante en los planes de estudio, las prácticas más adecuadas en los métodos pedagógicos y el conocimiento cabal de los diversos tipos de aprendizaje. Es indispensable contar con un personal administrativo y técnico preparado de modo apropiado.
c) Los responsables de la adopción de decisiones en los planos nacional e institucional deberían situar a los estudiantes y sus necesidades en el centro de sus preocupaciones, y considerarlos participantes esenciales y protagonistas responsables del proceso de renovación de la enseñanza superior. Estos principios deberían abarcar la participación de los estudiantes en las cuestiones relativas a esta enseñanza, en la evaluación, en la renovación de los métodos pedagógicos y de los programas y, en el marco institucional vigente, en la elaboración de políticas y en la gestión de los establecimientos. En la medida en que los estudiantes tienen derecho a organizarse y tener representantes, se debería garantizar su participación en estas cuestiones.
d) Habría que desarrollar los servicios de orientación para facilitar el paso de los estudiantes secundarios a la enseñanza superior, sea cual fuere su edad, y para tener en cuenta las necesidades de categorías cada vez más diversificadas de educandos. Hay que tener en cuenta las necesidades, no sólo de los que pasan a la educación superior procedentes de escuelas o establecimientos postescolares, sino también de las necesidades de los que abandonan la enseñanza o vuelven a ella en un proceso de educación permanente. Este apoyo es importante si se quiere que los estudiantes se adapten a los cursos, reduciéndose así el abandono escolar. Los alumnos que abandonan sus estudios han de tener oportunidades adecuadas de volver a la enseñanza superior, de estimarlo conveniente y en el momento que les parezca oportuno.
DE LA VISIÓN A LA ACCIÓN
Artículo 11. Evaluación de la calidad
a) La calidad de la enseñanza superior es un concepto pluridimensional que debería comprender todas sus funciones y actividades: enseñanza y programas académicos, investigación y becas, personal, estudiantes, edificios, instalaciones, equipamiento y servicios a la comunidad y al mundo universitario. Una autoevaluación interna y un examen externo realizados con transparencia por expertos independientes, en lo posible especializados en lo internacional, son esenciales para la mejora de la calidad. Deberían crearse instancias nacionales independientes, y definirse normas comparativas de calidad, reconocidas en el plano internacional. Con miras a tener en cuenta la diversidad y evitar la uniformidad, debería prestarse la atención debida a las particularidades de los contextos institucional, nacional y regional. Los protagonistas deben ser parte integrante del proceso de evaluación institucional.
b) La calidad requiere también que la enseñanza superior esté caracterizada por su dimensión internacional: el intercambio de conocimientos, la creación de sistemas interactivos, la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de investigación internacionales, aun cuando se tengan debidamente en cuenta los valores culturales y las situaciones nacionales.
c) Para lograr y mantener la calidad nacional, regional o internacional, ciertos elementos son especialmente importantes, principalmente la selección esmerada del personal y su perfeccionamiento constante, en particular mediante la promoción de planes de estudios adecuados para el perfeccionamiento del personal universitario, incluida la metodología del proceso pedagógico, y mediante la movilidad entre los países y los establecimientos de enseñanza superior y entre los establecimientos de educación superior y el mundo del trabajo, así como la movilidad de los estudiantes en cada país y entre los distintos países. Las nuevas tecnologías de la información constituyen un instrumento importante en este proceso debido a su impacto en la adquisición de conocimientos teóricos y prácticos.

Artículo 12. El potencial y los desafíos de la tecnología
Los rápidos progresos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación seguirán modificando la forma de elaboración, adquisición y transmisión de los conocimientos. También es importante señalar que las nuevas tecnologías brindan posibilidades de renovar el contenido de los cursos y los métodos pedagógicos, y de ampliar el acceso a la educación superior. No hay que olvidar, sin embargo, que la nueva tecnología de la información no hace que los docentes dejen de ser indispensables, sino que modifica su papel en relación con el proceso de aprendizaje, y que el diálogo permanente que transforma la información en conocimiento y comprensión pasa a ser fundamental. Los establecimientos de educación superior han de dar el ejemplo en materia de aprovechamiento de las ventajas y el potencial de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, velando por la calidad y manteniendo niveles elevados en las prácticas y los resultados de la educación, con un espíritu de apertura, equidad y cooperación internacional, por los siguientes medios:
a) constituir redes, realizar transferencias tecnológicas, formar recursos humanos, elaborar material didáctico e intercambiar las experiencias de aplicación de estas tecnologías a la enseñanza, la formación y la investigación, permitiendo así a todos el acceso al saber;
b) crear nuevos entornos pedagógicos, que van desde los servicios de educación a distancia hasta los establecimientos y sistemas "virtuales" de enseñanza superior, capaces de salvar las distancias y establecer sistemas de educación de alta calidad, favoreciendo así el progreso social y económico y la democratización así como otras prioridades sociales importantes; empero, han de asegurarse de que el funcionamiento de estos complejos educativos virtuales, creados a partir de redes regionales continentales o globales, tenga lugar en un contexto respetuoso de las identidades culturales y sociales;
c) aprovechar plenamente las tecnologías de la información y la comunicación con fines educativos, esforzándose al mismo tiempo por corregir las graves desigualdades existentes entre los países, así como en el interior de éstos en lo que respecta al acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y a la producción de los correspondientes recursos;
d) adaptar estas nuevas tecnologías a las necesidades nacionales y locales, velando por que los sistemas técnicos, educativos, institucionales y de gestión las apoyen;
e) facilitar, gracias a la cooperación internacional, la determinación de los objetivos e intereses de todos los países, especialmente de los países en desarrollo, el acceso equitativo a las infraestructuras en este campo y su fortalecimiento y la difusión de estas tecnologías en toda la sociedad;
f) seguir de cerca la evolución de la sociedad del conocimiento a fin de garantizar el mantenimiento de un nivel alto de calidad y de reglas de acceso equitativas;
g) teniendo en cuentas las nuevas posibilidades abiertas por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, es importante observar que ante todo son los establecimientos de educación superior los que utilizan esas tecnologías para modernizar su trabajo en lugar de que éstas transformen a establecimientos reales en entidades virtuales.
Artículo 13. Reforzar la gestión y el financiamiento de la educación superior
a) La gestión y el financiamiento de la enseñanza superior exigen la elaboración de capacidades estrategias apropiadas de planificación y análisis de las políticas, basadas en la cooperación establecida entre los establecimientos de enseñanza superior y los organismos nacionales de planificación y de coordinación a fin de garantizar una gestión debidamente racionalizada y una utilización sana de los recursos. Los establecimientos de enseñanza superior deberían adoptar prácticas de gestión con una perspectiva de futuro que responda a las necesidades de sus entornos. Los administradores de la enseñanza superior deben ser receptivos, competentes y capaces de evaluar regularmente -mediante mecanismos internos y externos- la eficacia de los procedimientos y las reglas administrativos.
b) Los establecimientos de enseñanza superior deben gozar de autonomía para manejar sus asuntos internos, aunque dicha autonomía ha de ir acompañada por la obligación de presentar una contabilidad clara y transparente a las autoridades, al parlamento, a los educandos y a la sociedad en su conjunto.
  • El objetivo último de la gestión debería ser el cumplimiento óptimo de la misión institucional asegurando una enseñanza, formación e investigación de gran calidad, y prestando servicios a la comunidad. Este objetivo requiere una dirección que combine la visión social, incluida la comprensión de los problemas mundiales, con competencias de gestión eficaces. La función de dirección en la enseñanza superior constituye, por tanto, una responsabilidad social de primer orden y puede reforzarse de manera significativa a través del diálogo con todos los que participan en ella, y en particular con los profesores y los estudiantes. Teniendo presente la necesidad de mantener dentro de límites razonables las dimensiones de los órganos rectores de los establecimientos de enseñanza superior, habría que prever la participación de los académicos en dichos órganos, en el marco institucional vigente.
  • Es indispensable fomentar la cooperación Norte-Sur con miras a lograr una financiación apropiada para fortalecer la educación superior en los países en desarrollo.

Artículo 14. La financiación de la educación superior como servicio público
La financiación de la educación superior requiere recursos públicos y privados. El Estado conserva una función esencial en esa financiación.
a) La diversificación de las fuentes de financiación refleja el apoyo que la sociedad presta a esta última y se debería seguir reforzando a fin de garantizar el desarrollo de este tipo de enseñanza, de aumentar su eficacia y de mantener su calidad y pertinencia. El apoyo público a la educación superior y a la investigación sigue siendo fundamental para asegurar que las misiones educativas y sociales se llevan a cabo de manera equilibrada.
b) La sociedad en su conjunto debería apoyar la educación de todos los niveles, incluida la enseñanza superior dado el papel que ésta desempeña en el fomento de un desarrollo económico, social y cultural sostenible. La movilización con este fin depende de la sensibilización y la participación del público, de los sectores público y privado de la economía, de los parlamentos, de los medios de comunicación, de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, de los estudiantes y de los establecimientos, de las familias y de todos los agentes sociales que intervienen en la enseñanza superior.
Artículo 15. Poner en común los conocimientos teóricos y prácticos entre los países y continentes
a) El principio de solidaridad y de una auténtica asociación entre los establecimientos de enseñanza superior de todo el mundo es fundamental para que la educación y la formación en todos los ámbitos ayuden a entender mejor los problemas mundiales, el papel de la gobernación democrática y de los recursos humanos calificados en su resolución, y la necesidad de vivir juntos con culturas y valores diferentes. La práctica del plurilingüismo, los programas de intercambio de docentes y estudiantes y el establecimiento de vínculos institucionales para promover la cooperación intelectual y científica debiera ser parte integrante de todos los sistemas de enseñanza superior.
b) Los principios de la cooperación internacional fundada en la solidaridad, el reconocimiento y el apoyo mutuo, una auténtica asociación que redunde, de modo equitativo, en beneficio de todos los interesados y la importancia de poner en común los conocimientos teóricos y prácticos a nivel internacional deberían regir las relaciones entre los establecimientos de enseñanza superior en los países desarrollados y en desarrollo, en particular en beneficio de los países menos adelantados. Habría que tener en cuenta la necesidad de salvaguardar las capacidades institucionales en materia de educación superior en las regiones en situaciones de conflicto o sometidas a desastres naturales. Por consiguiente, la dimensión internacional debería estar presente en los planes de estudios y en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
c) Habría que ratificar y aplicar los instrumentos normativos regionales e internacionales relativos al reconocimiento de los estudios, incluidos los que atañen a la homologación de conocimientos, competencias y aptitudes de los diplomados, a fin de permitir a los estudiantes cambiar de curso con más facilidad y de aumentar la movilidad dentro de los sistemas nacionales y entre ellos.
Artículo 16. De la "fuga de cerebros" a su retorno

Sería preciso poner freno a la "fuga de cerebros" ya que sigue privando a los países en desarrollo y a los países en transición, de profesionales de alto nivel necesarios para acelerar su progreso socioeconómico. Los programas de cooperación internacional debieran basarse en relaciones de colaboración a largo plazo entre establecimientos del Sur y el Norte y promover la cooperación Sur-Sur. Se debería conceder la prioridad a programas de formación en los países en desarrollo en centros de excelencia organizados en redes regionales e internacionales, acompañados de cursillos en el extranjero especializados e intensivos, de corta duración. Habría que atender a la creación de un entorno que atraiga y retenga el capital humano cualificado, mediante políticas nacionales o acuerdos internacionales que faciliten el retorno, permanente o temporal, de especialistas e investigadores muy competentes a sus países de origen. Al mismo tiempo, hay que alentar un proceso de retorno de profesionales mediante programas de colaboración que, gracias a su dimensión internacional, favorezcan la creación y el fortalecimiento de establecimientos y faciliten la plena utilización de las capacidades endógenas. La experiencia del Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO y los principios que figuran en los convenios regionales en materia de reconocimiento de títulos y diplomas de educación superior tienen, a este respecto, especial importancia.


Artículo 17. Las asociaciones y alianzas
La colaboración y las alianzas entre las partes interesadas (los responsables de las políticas nacionales e institucionales, el personal docente, los investigadores y estudiantes y el personal administrativo y técnico de los establecimientos de enseñanza superior, el mundo laboral y los grupos comunitarios) constituyen un factor importante a la hora de realizar transformaciones. Las organizaciones no gubernamentales son también agentes clave en este proceso. Por consiguiente, la asociación basada en el interés común, el respeto mutuo y la credibilidad deberá ser una modalidad esencial para renovar la enseñanza superior.
Nosotros, los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, aprobamos esta Declaración y reafirmamos el derecho de todos a la educación y el derecho de acceder a la enseñanza superior sobre la base de los méritos y capacidades individuales;

Nos comprometemos a actuar juntos en el marco de nuestras responsabilidades individuales y colectivas adoptando todas las medidas necesarias a fin de hacer realidad los principios relativos a la enseñanza superior que figuran en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñanza;

Reafirmamos solemnemente nuestros compromisos en favor de la paz. Estamos pues decididos a dar la máxima prioridad a la educación para la paz y a participar en la celebración del Año Internacional de la Cultura de Paz en el año 2000;
En consecuencia, aprobamos esta Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción. Para alcanzar los objetivos consagrados en esta Declaración y, en particular, a fin de tomar medidas sin tardanza, expresamos nuestro acuerdo con el siguiente Marco de Acción Prioritaria para el Cambio y el Desarrollo de la Enseñanza Superior.







MARCO DE ACCIÓN PRIORITARIA
PARA EL CAMBIO Y EL DESARROLLO DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR




 I. ACCIONES PRIORITARIAS EN EL PLANO NACIONAL

1. Los Estados Miembros, comprendidos sus gobiernos, parlamentos y otras autoridades deberán:

a) crear, cuando proceda, el marco legislativo, político y financiero para reformar y desarrollar la educación superior de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos, según la cual la educación superior deberá ser accesible a todos en función del mérito. No puede aceptarse ninguna discriminación ni nadie deberá quedar excluido de la educación superior ni de sus ámbitos de estudio, niveles de titulación y diferentes tipos de establecimientos por razones fundadas en su raza, género, lengua, religión, edad ni tampoco por diferencias económicas o sociales ni discapacidades físicas;
b) estrechar los vínculos entre la educación superior y la investigación;
c) considerar que la educación superior es un catalizador para todo el sistema de enseñanza y utilizarla como tal;
d) ampliar las instituciones de educación superior para que adopten los planteamientos de la educación permanente, proporcionando a los estudiantes una gama óptima de opciones y la posibilidad de entrar y salir fácilmente del sistema, y redefinir su cometido en consecuencia, lo que implica la instauración de un espacio abierto permanente de aprendizaje y la necesidad de programas de transición y la evaluación y el reconocimiento de la enseñanza recibida anteriormente;
e) esforzarse, cuando sea preciso, por establecer estrechos vínculos entre las instituciones de educación superior y las que se dedican a la investigación, tomando en cuenta que la enseñanza y la investigación son dos elementos íntimamente relacionados de la producción del conocimiento;
f) instaurar nuevas modalidades de colaboración entre los establecimientos de educación superior y los distintos sectores de la sociedad para que la educación superior y los programas de investigación contribuyan eficazmente al desarrollo local, regional y nacional;
g) cumplir sus obligaciones con la educación superior y los compromisos contraídos, con su acuerdo, en diversas reuniones, sobre todo en el último decenio, en relación con los recursos humanos, materiales y financieros, el desarrollo humano y la educación en general, y con la educación superior en particular;
h) contar con un plan rector para garantizar la existencia de nuevas asociaciones y la participación de todos los interlocutores pertinentes en todos los aspectos de la educación superior: proceso de evaluación, comprendidas la renovación de los planes de estudios y los métodos pedagógicos, servicios de orientación y asesoramiento y, en el marco institucional vigente, formulación de políticas y dirección de los establecimientos;
i) definir y aplicar políticas destinadas a eliminar de la enseñanza superior todos los prejuicios fundados en el género y consolidar la participación de la mujer en todos los niveles y todas las disciplinas en que esté poco representada en la actualidad y, especialmente, reforzar su intervención activa en la adopción de decisiones;
j) formular políticas claras sobre los docentes de la educación superior, como se indica en la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997;
k) reconocer que los estudiantes son el centro de atención de la educación superior y unos de sus principales interesados. Se los deberá hacer participar, mediante las estructuras institucionales apropiadas, en la renovación de su nivel de educación (comprendidos los planes de estudio y la reforma pedagógica) y en la adopción de decisiones de carácter político, en el marco de las instituciones vigentes;
l) reconocer que los estudiantes tienen el derecho de organizarse de modo autónomo;
m) promover y facilitar la movilidad nacional e internacional del personal docente y de los estudiantes como elemento esencial de la calidad y la pertinencia de la educación superior;
n) crear y garantizar las condiciones necesarias para el ejercicio de la libertad académica y la autonomía institucional para que los establecimientos de educación superior, así como las personas dedicadas a la educación superior y la investigación, puedan cumplir con sus obligaciones para con la sociedad.
2. Los Estados en los que el número de matrículas es bajo en comparación con las normas internacionalmente aceptadas deberán esforzarse por garantizar un nivel de educación superior adecuado a las necesidades actuales de los sectores público y privado de la sociedad y elaborar planes para diversificar y ampliar el acceso a la enseñanza superior, especialmente en beneficio de todas las minorías y los grupos desfavorecidos.
3. La interrelación con la enseñanza general, técnica y profesional deberá revisarse a fondo en la perspectiva de la educación permanente. El acceso a la educación superior en todas sus formas deberá permanecer abierto a cuantos hayan terminado sus estudios secundarios o su equivalente, o quienes reúnan las condiciones de admisión independientemente de su edad, previendo al mismo tiempo, sobre todo para los estudiantes de mayor edad sin diploma formal de educación secundaria, medios de acceso al nivel de la educación superior mediante la valorización de sus experiencias profesionales. Sin embargo, la preparación para la educación superior no deberá ser el único ni el principal objetivo de la enseñanza secundaria, que ha de preparar también para el mundo del trabajo, con una formación complementaria siempre que sea necesario, para proporcionar a los alumnos los conocimientos, las capacidades y las competencias necesarios para ejercer una amplia gama de trabajos. Deberá promoverse la idea de los programas de transición, para que los que accedan al mercado laboral puedan retomar los estudios ulteriormente.
4. Deberán adoptarse medidas concretas para reducir la creciente distancia entre los países industrialmente desarrollados y los países en desarrollo, especialmente los países menos adelantados en los ámbitos de la educación superior y la investigación. Son necesarias nuevas medidas para fomentar una mayor cooperación entre países en todos los niveles de desarrollo económico con respecto a la educación superior y la investigación. Se deberá considerar la posibilidad de asignar recursos presupuestarios con este fin y concertar acuerdos mutuamente ventajosos con la industria, tanto nacional como internacional, a fin de realizar actividades y proyectos de cooperación mediante los incentivos y la financiación apropiados para la educación, la investigación y la formación de expertos de alto nivel en esos países.
II. ACCIONES PRIORITARIAS EN EL PLANO DE LOS SISTEMAS Y LAS INSTITUCIONES
5. Cada establecimiento de educación superior debería definir su misión de acuerdo con las necesidades presentes y futuras de la sociedad, consciente de que la educación superior es esencial para que todo país o región alcancen el nivel necesario de desarrollo económico y social sostenible y racional desde el punto de vista del medio ambiente, una creatividad cultural nutrida por un conocimiento y una comprensión mejores del patrimonio cultural, un nivel de vida más alto y la paz y la armonía internas e internacionales, fundadas en los derechos humanos, la democracia, la tolerancia y el respeto mutuo. Estos cometidos deberán incorporar el concepto de libertad académica, tal como figura en la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior, aprobada por la Conferencia General de la UNESCO en noviembre de 1997.
6. A la hora de determinar las prioridades en sus programas y estructuras, los establecimientos de educación superior deberán:
a) tener en cuenta el respeto de la ética, del rigor científico e intelectual y el enfoque multidisciplinario y transdisciplinario;
b) procurar ante todo establecer sistemas de acceso en beneficio de todas las personas que tengan las capacidades y motivaciones necesarias;
c) hacer uso de su autonomía y su gran competencia para contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad y a resolver los problemas más importantes a que ha de hacer frente la sociedad del futuro. Deberán desarrollar su capacidad de predicción mediante el análisis de las tendencias sociales, económicas y políticas que vayan surgiendo, abordadas con un enfoque multidisciplinario y transdisciplinario, prestando particular atención a:
  • una alta calidad y una clara conciencia de la pertinencia social de los estudios y de su función de anticipación, sobre bases científicas;
  • el conocimiento de las cuestiones sociales fundamentales, en particular las que guardan relación con la eliminación de la pobreza, el desarrollo sostenible, el diálogo intercultural y la construcción de una cultura de paz;
  • la necesidad de que haya una estrecha relación con las organizaciones o institutos de investigación conocidos por su competencia en esta actividad;
  • la evolución de la totalidad del sistema educativo en el contexto de las recomendaciones y de los nuevos objetivos de la educación mencionados en el informe presentado en 1996 a la UNESCO por la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI;
  • los principios fundamentales de una ética humana, aplicados a cada profesión y a todos los ámbitos del quehacer humano;
d) asegurar, especialmente en las universidades y en lo posible, que los miembros del cuerpo docente asuman tareas de enseñanza, investigación, apoyo a los estudiantes y dirección de asuntos institucionales;
e) adoptar todas las medidas necesarias para reforzar el servicio que prestan a la comunidad, en particular sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el analfabetismo, el hambre y las enfermedades, por medio de un enfoque interdisciplinario y transdisciplinario aplicado al análisis de los desafíos, los problemas y los diversos temas;
f) afianzar sus relaciones con el mundo del trabajo en una base nueva, que implique una asociación efectiva con todos los agentes sociales de que se trata, empezando por una armonización recíproca de las actividades y de la búsqueda de soluciones para los problemas urgentes de la humanidad, todo ello en el marco de una autonomía responsable y de las libertades académicas;
g) como norma, garantizar una alta calidad de las normas internacionales, tener la obligación de rendir cuentas y de efectuar evaluaciones tanto internas como externas, respetando la autonomía y la libertad académica, considerando que son inherentes a su funcionamiento, e institucionalizar sistemas, estructuras o mecanismos transparentes específicamente adecuados a ese fin;
h) como la educación a lo largo de toda la vida exige que el personal docente actualice y mejore sus capacidades didácticas y sus métodos de enseñanza, incluso más que en los sistemas actuales, que se basan principalmente en periodos cortos de enseñanza superior, establecer estructuras, mecanismos y programas adecuados de formación del personal docente;
i) promover y desarrollar la investigación, que es un elemento necesario en todos los sistemas de educación superior, en todas las disciplinas, comprendidas las ciencias sociales y humanas y las artes, dada su pertinencia para el desarrollo. Igualmente habría que reforzar la investigación sobre la propia educación superior por medio de mecanismos como el Foro UNESCO/UNU sobre la enseñanza superior y las Cátedras UNESCO de educación superior. Se precisan estudios objetivos y oportunos que garanticen un progreso continuo hacia los objetivos nacionales clave, cuales son el acceso, la equidad, la calidad, la pertinencia y la diversidad;
j) eliminar las disparidades y sesgos entre hombres y mujeres en los programas de estudio y las investigaciones, y tomar todas las medidas apropiadas para asegurar una representación equilibrada de ambos sexos entre los estudiantes y los profesores, en todos los niveles de la gestión;
k) proporcionar, cuando proceda, orientación y consejo, cursos de recuperación, formación para el estudio y otras formas de apoyo a los estudiantes, comprendidas medidas para mejorar sus condiciones de vida.
7. Aunque la necesidad de establecer vínculos más estrechos entre la educación superior y el mundo del trabajo es importante en todo el mundo, es especialmente vital para los países en desarrollo, y más particularmente para los países menos adelantados, habida cuenta de su bajo nivel de desarrollo económico. Para alcanzar este objetivo los gobiernos de esos países deberán adoptar medidas adecuadas como la consolidación de las instituciones de educación superior, técnica y profesional. Al mismo tiempo se necesita una acción internacional que contribuya a establecer iniciativas conjuntas de la educación superior y la industria en estos países. Será necesario estudiar de qué manera se puede apoyar a los graduados de este nivel mediante diversos sistemas, siguiendo la experiencia positiva del sistema de microcréditos y otros incentivos, para poner en marcha pequeñas y medianas empresas. En el plano institucional, el desarrollo de capacidades e iniciativas empresariales debe convertirse en la preocupación principal de la educación superior, para facilitar la posibilidad de emplear a los graduados, llamados cada vez más a convertirse no sólo en personas que buscan trabajo sino en creadores de empleo.
8. Se deberá generalizar en la mayor medida posible la utilización de las nuevas tecnologías para que ayuden a los establecimientos de educación superior a reforzar el desarrollo académico, a ampliar el acceso, a lograr una difusión universal y extender el saber, y a facilitar la educación durante toda la vida. Los gobiernos, los establecimientos de enseñanza y el sector privado deberán procurar que se faciliten en un nivel suficiente infraestructuras de informática y de redes de comunicaciones, servicios informáticos y formación de recursos humanos.
9. El acceso a los establecimientos de educación superior debe abrirse a los educandos adultos:

a) estableciendo mecanismos coherentes de reconocimiento de los resultados del aprendizaje efectuado en diferentes contextos, y asegurar que los créditos son transferibles dentro de los establecimientos, sectores y estados, y entre ellos;
b) estableciendo asociaciones mixtas de investigación y formación entre la educación superior y la comunidad, poniendo los servicios de las instituciones de educación superior a disposición de grupos exteriores;
c) efectuando investigaciones interdisciplinarias en todos los aspectos de la educación y el aprendizaje de adultos, con la participación de los propios educandos adultos;
d) creando oportunidades para el aprendizaje en los adultos, de maneras flexibles, abiertas y creativas.
III. ACCIONES QUE DEBERÁN EMPRENDERSE EN EL PLANO INTERNACIONAL, EN PARTICULAR POR INICIATIVA DE LA UNESCO
10. Deberá concebirse la cooperación como parte integrante de las misiones institucionales de los establecimientos y sistemas de educación superior. Las organizaciones intergubernamentales, los organismos donantes y las organizaciones no gubernamentales deberán ampliar su acción para desarrollar proyectos de cooperación interuniversitaria en particular mediante el hermanamiento de instituciones basados en la solidaridad y la asociación, con objeto de acortar la distancia que separa a países ricos y países menos adelantados en los ámbitos cruciales de la producción y aplicación de los conocimientos. Cada establecimiento de enseñanza superior deberá prever la creación de una estructura o un mecanismo apropiados para promover y organizar la cooperación internacional.
11. La UNESCO y otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales que actúan en el campo de la educación superior, los Estados mediante sus programas de cooperación bilateral y multilateral, la comunidad universitaria y todos los interlocutores interesados de la sociedad deberán promover la movilidad universitaria internacional como medio de hacer progresar el saber y de compartirlo, a fin de instaurar y fomentar la solidaridad, principal elemento de la futura sociedad mundial del saber, inclusive mediante un fuerte apoyo al plan de trabajo conjunto (1999-2005) de los seis comités intergubernamentales encargados de la aplicación de los convenios regionales sobre la convalidación de estudios, diplomas y títulos de enseñanza superior, y por medio de una acción cooperativa en gran escala, con particular acento en la cooperación Sur-Sur, las necesidades de los países menos adelantados y de los pequeños Estados, que o carecen de establecimientos de educación superior o tienen muy pocos.
12. Los establecimientos de educación superior de los países industrializados deberán esforzarse por concertar acuerdos de cooperación internacional con establecimientos homólogos de países en desarrollo, en particular con los de los países menos adelantados. En el marco de esa cooperación los establecimientos deberán esforzarse por garantizar un reconocimiento justo y razonable de los estudios cursados en el extranjero. La UNESCO deberá adoptar iniciativas para promover el desarrollo de la educación superior en todo el mundo, fijando objetivos concretos que puedan plasmarse en resultados tangibles. Una de las modalidades consistiría en ejecutar proyectos en las diferentes regiones, redoblando esfuerzos por crear o consolidar centros de excelencia en los países en desarrollo, especialmente mediante el Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO, fundándose en las redes de instituciones de enseñanza superior nacionales, regionales de internacionales.
13. La UNESCO, junto con todos los interlocutores interesados de la sociedad, también deberá tomar medidas para paliar los efectos negativos de la fuga de cerebros y sustituirla por un proceso dinámico de recuperación de los mismos. En todas las regiones del mundo se necesita un análisis global de las causas y consecuencias de la fuga de cerebros. Deberá ponerse en marcha una vigorosa campaña, mediante el esfuerzo concertado de la comunidad internacional y basada en la solidaridad universitaria, que debería centrarse en el regreso al país de origen de universitarios expatriados y en la participación de voluntarios universitarios (profesores recién jubilados o jóvenes universitarios en principio de carrera) que deseen enseñar e investigar en establecimientos de educación superior de países en desarrollo. Al mismo tiempo, es fundamental apoyar a los países en desarrollo en sus esfuerzos para construir y consolidar sus propias capacidades educativas.
14. En este marco, la UNESCO deberá:

a) promover una mejor coordinación entre las organizaciones intergubernamentales, supranacionales y no gubernamentales, los organismos y las fundaciones que patrocinan los programas y proyectos existentes de cooperación internacional en materia de educación superior. Además deberán tomarse iniciativas de coordinación en el contexto de las prioridades nacionales. Así se podrían mancomunar y compartir los recursos, evitar la duplicación de tareas y mejorar la identificación de los proyectos, aumentar el efecto de la acción y garantizar mejor su validez gracias a acuerdos y revisiones colectivos. Las instituciones y los donantes públicos y privados deberán apoyar los programas encaminados a la rápida transferencia de conocimientos, a sustentar el desarrollo institucional y a crear centros de excelencia en todos los campos del saber, en particular para la educación para la paz, la resolución de conflictos, los derechos humanos y la democracia;
b) junto con la Universidad de las Naciones Unidas y las Comisiones Nacionales, las diversas organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, debería constituirse en un foro de reflexión sobre los temas de la educación superior con objeto de: i) preparar informes actualizados sobre la situación de los conocimientos relativos a los asuntos de la educación superior en todas las regiones del mundo; ii) promover proyectos innovadores de formación e investigación destinados a valorizar la función específica de la enseñanza superior en una educación a lo largo de toda la vida; iii) reforzar la cooperación internacional y poner de relieve la función de la enseñanza superior para la educación cívica, el desarrollo sostenible y la paz, y iv) crear una base de datos sobre experiencias e innovaciones satisfactorias, que podrían consultar los establecimientos que tropiezan con problemas a la hora de reformar la educación superior;
c) tomar medidas concretas para apoyar a los establecimientos de educación superior en las universidades de las regiones menos adelantadas del mundo y en regiones que sufren las consecuencias de conflictos o desastres naturales;
d) intensificar los esfuerzos para crear o fortalecer centros de excelencia en los países en desarrollo;
e) tomar la iniciativa de elaborar un instrumento internacional sobre la libertad académica, la autonomía y la responsabilidad social, en relación con la Recomendación relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior;
f) velar por el seguimiento de la Declaración Mundial sobre la Educación Superior y el Marco de Acción Prioritaria, junto con otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales y con todos los interesados en la educación superior, entre ellos la Universidad de las Naciones Unidas, la consulta colectiva de organizaciones no gubernamentales sobre educación superior y el foro de estudiantes reunido en la UNESCO. La Organización deberá desempeñar un papel decisivo en la promoción de la cooperación internacional en el ámbito de la educación superior para efectuar dicho seguimiento. Se deberá considerar la posibilidad de concederle prioridad durante la elaboración del próximo Programa y Presupuesto de la UNESCO.



http://sajurin.enriquebolanos.org/vega/docs/2985-3.pdf


LA DECLARACIÓN MUNDIAL SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN EL SIGLO XXI: UNA LECTURA DESDE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Según este documento de la UNESCO, tres son los desarrollos claves en la educación superior durante el último cuarto de siglo:

a) la expansión cuantitativa;
b) la diferenciación de las estructuras institucionales, de los programas y formas de estudio, y
c) las restricciones financieras.

Estas -Últimas se han vuelto perjudiciales para e] funcionamiento general de la educación superior, afectando su calidad y dificultando las tareas de investigación, principalmente en los países en desarrollo.



Según la UNESCO, hay tres aspectos claves que determinan la posición estratégica de la educación superior en la sociedad contemporánea y su funcionamiento interno. Ellos son: pertinencia, calidad e internacionalización.

 La Conferencia aspiraría a identificar algunos principios fundamentales que, a escala mundial, pudieran servir de base para promover profundas reformas de los sistemas de educación superior y subrayar su contribución a la construcción de una cultura de paz, basada en un desarrollo con equidad, justicia, respeto a los derechos humanos, solidaridad y democracia, todo lo cual demanda instituciones de educación superior dotadas de autonomía responsable y libertad académica. 



También debían tenerse muy presentes las recomendaciones del Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, que presidió el señor Jacques Delors, especialmente en lo que respecta al papel que en dicho informe se asigna a la educación superior. Cabe recordar que el Informe Delors sostiene que las universidades son. instituciones de fundamental importancia en toda sociedad y deben ser fortalecidas aun en los países más pobres por cuatro razones claves: 
a) Como centros de conocimiento puro y aplicado, y como lugar por excelencia para preparar a los profesores de todos los niveles. 
b) Como proveedoras de personal calificado del más alto nivel. 
c) Como lugar ideal para llevar a cabo la educación permanente accesible a los adultos. 
d) Como el vehículo por excelencia para que cada nación pueda actuar como interlocutora con las comunidades académicas y científicas internacionales.  

Para analizar los resultados de la Conferencia Mundial, desde una perspectiva latinoamericana, conviene reseñar el contexto en el cual tiene lugar la educación superior de la región. Tras más de una década de estancamiento, la región muestra signos de una modesta recuperación económica. Pese a que pueden señalarse algunos logros en el aspecto macroeconómico, América Latina es la región del mundo que ostenta, en palabras del Banco Mundial, "la más extrema polarización distributiva del mundo", a lo que han contribuido la rígida aplicación de planes de ajuste estructural, sin correctivos sociales, y las políticas económicas de clara inspiración neoliberal. La región destina 53 por ciento del valor de sus exportaciones al servicio de la agobiante deuda externa. Corno consecuencia, la mitad de la población, estimada en 500 millones de personas, vive por debajo de la línea de pobreza y cien millones están sumidas en la extrema miseria. Cerca del 40 por ciento de la población activa trabaja en el sector informal de la economía. Los procesos de integración económica subregional y regional han dado pasos importantes, constituyéndose en un horizonte promisorio para el desarrollo de la región. Sin embargo, como lo señala el reciente informe del PNUD sobre la pobreza en América Latina, el crecimiento económico registrado en la región en los años 90 no fue acompañado de una disminución de la pobreza. La educación superior de la región, al igual que en otras partes del mundo, muestra las características siguientes: 

a) UNA CONSIDERABLE EXPANSIÓN CUANTITATIVA DE LAS MATRÍCULAS El número de inscritos pasó de 270.000, en 1950, a cerca de ocho millones en 1994, con lo cual la tasa bruta regional de escolarización terciaria llegó a casi 18 por ciento en 1994. El 68.5 por ciento de la matrícula corresponde a universidades y 31.5 por ciento, a otras instituciones de educación superior. La matrícula en universidades y otras instituciones de educación superior pública representa 62 por ciento del total. En la región funcionan algunas de las universidades más grandes del mundo (Universidad Nacional Autónoma de México y Universidad de Buenos Aires), si bien 87 por ciento de la matrícula asiste a instituciones de menos de cinco mil estudiantes. La distribución de las inscripciones por áreas de conocimiento muestra un alto predominio de las ciencias sociales, incluyendo las jurídicas, de la comunicación y del comportamiento (29.2%), seguidas de las ingenierías, tecnologías y ciencias físicas (19.1%), economía y administración (12.1%), humanidades (11.5) y ciencias médicas y de la salud (11.3%). Los porcentajes menores corresponden a las ciencias naturales y matemáticas (5.2%), ciencias agrícolas, veterinarias y pesquería (3.6%). Más de la mitad de los estudiantes se concentra en carreras vinculadas al sector de servidos. En la composición de la población estudiantil aparecen nuevos grupos de edades, nuevas demandas educativas y la matrícula femenina se ha incrementado notablemente, superando a la masculina en varias disciplinas y en la matrícula total de varios países. 

b) MULTIPLICACIÓN Y DIVERSIFICACIÓN DE LAS INSTITUCIONES El número de instituciones de educación superior pasó de 75 (la mayoría universidades) en 1950, a más de cinco mil en 1994, de las cuales 800 son universidades. Del total de instituciones, 60% pertenece al sector privado. En las últimas décadas se ha producido una mayor diferenciación institucional: al lado de las Universidades aparecen los colegios universitarios, los institutos tecnológicos superiores, las escuelas politécnicas y otras instituciones de educación superior no universitaria. Las mismas universidades tienden a diferenciarse en universidades nacionales, regionales, comunitarias, completas, especializadas (agrarias, pedagógicas, de ingenierías), etcétera. No siempre existe la debida coordinación y articulación entre todas estas instituciones, por lo que difícilmente podría decirse que forman parte de un verdadero subsistema de educación superior. En la subregión del Caribe anglófono la educación superior se caracteriza también por la existencia de un grupo heterogéneo de instituciones unidisciplinares o multidisciplinares, en diferentes estadios de desarrollo, que ofrecen una gran variedad de diplomas y certificados. Se advierte la necesidad de promover la unidad en la diversidad del subsistema para promover su calidad. 

c) INCREMENTO DEL PERSONAL DOCENTE Y DEI LOS GRADUADOS El personal docente pasó de 25 mil en 1950 a cerca de un millón (1994), de los cuales 72 por ciento labora en el sector público. La mayoría carece de formación pedagógica; 70 por ciento de dicho personal sólo ostenta la licenciatura; 20 por ciento tiene formación de posgrado y sólo 10 por ciento, según los analistas, satisface los estándares internacionales para ser considerados como profesores/investigadores. La proporción de profesores de tiempo completo es mayor en el sector público y la de medio tiempo en el sector privado. La proporción de estudiantes por profesor es menor en la universidad pública que en la privada (un profesor por nueve estudiantes), lo cual no siempre está asociado a una mejor calidad en la formación. Del sistema postsecundario de la región egresan anualmente cerca de 700.000 graduados, de los cuales 75% egresa de instituciones universitarias. 

d) AMPLIACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN DEL SECTOR PRIVADO La participación del sector privado en la educación superior tiende a incrementarse. La matrícula en dicho sector se acerca al 40 por ciento, como promedio regional. En un tercio de países de la región la matrícula privada supera el 40 por ciento. La proliferación de instituciones privadas y sucursales de instituciones extrarregionales, también ocurre en la subrepción del Caribe anglófono, pero se mantiene el predominio del sector público. Los países con mayor proporción de matrícula privada son Brasil, Colombia y Chile. En cambio, en México, Venezuela y Argentina, el sector público registra la proporción mayor, Las instituciones privadas pueden clasificarse en católicas, seculares de élite y de absorción de matricula. El porcentaje de lo privado en las instituciones universitarias es de 27%, y de 47% en el sector superior no universitario. Como observan los analistas, gran parte de las instituciones del sector privado se ha orientado a crear carreras de poco riesgo económico —derecho, ciencias sociales, administración, educación—, dejando las carreras costosas —medicina, odontología, ingenierías, ciencias naturales y las tareas complejas de investigación y posgrado— para el sector público. Sin embargo, en varios países existen instituciones privadas de sólido prestigio, que también asumen tareas complejas. Puede decirse que tanto en el sector público como en el privado hay instituciones de educación superior de alto nivel académico. 

e)RESTRICCIONES EN EL GASTO PÚBLICO Como consecuencia de las dificultades económicas y de la difusión de ciertos criterios que cuestionaron la rentabilidad y eficacia del gasto público destinado al nivel terciario, América Latina y e! Caribe llegaron a ser la región del mundo que invirtió menos como promedio por alumno matriculado en la educación superior. En general, descendieron las inversiones públicas en educación superior, investigación y desarrollo. La inversión de la región en educación superior representa, como promedio, 20.4 por ciento del presupuesto dedicado al sector educativo, 2.7 por ciento del presupuesto nacional y 0.8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El costo unitario promedio es aproximadamente un mil dólares, con grandes diferencias entre los países. La inversión en investigación y desarrollo, como porcentaje del PIB, se sitúa en cerca de 0.5 por ciento como promedio regional, con algunos países que superan ese promedio. 

f) INTERNACIONALIZACIÓN En las últimas décadas se ha acentuado en la región el fenómeno de la internacionalización de la educación superior y de la investigación científica, con un claro predominio de orientación del Sur hacia el Norte. De esta suerte, en vez de contribuir a fortalecer las comunidades académicas de la región, ha estimulado la emigración de profesionales, científicos y técnicos hacía los países industrializados. La comunidad científica regional, estimada en cien mil personas, de las cuales 80 por ciento se encuentra en las universidades, contribuye con un 3% de los artículos científicos que se publican en las revistas internacionales acreditadas. En el contexto antes señalado, los puntos críticos que se presentan en la educación superior de la región, los podríamos enunciar de la manera siguiente: 

a) Pese al extraordinario crecimiento cuantitativo de la matrícula, no se ha dado una auténtica democratización en cuanto a las oportunidades de acceso, permanencia y posibilidades de éxito para todos los sectores sociales, en un pie de igualdad y en función de los méritos respectivos, tal como lo proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La tasa regional de escolaridad en este nivel se sitúa en cerca del 18 por ciento, como antes vimos. Cuando los jóvenes acuden al nivel terciario, un drástico proceso de selección ha tenido lugar en los niveles precedentes y no precisamente por motivos académicos sino por razones económicas y sociales. Además, el derecho humano a la educación superior no se satisface con el acceso a instituciones de baja calidad, que predeterminan situaciones de exclusión laboral. El sistema latinoamericano de educación superior se ha tornado así cada vez más adscriptivo, estableciendo claras diferencias entre sus egresados en cuanto al acceso al mundo del trabajo y el otorgamiento de estatus social; 

b) El financiamiento de la educación superior se ha visto restringido como consecuencia de los ajustes económicos, de las dificultades fiscales y del cuestionamiento a la eficacia, pertinencia, calidad y rentabilidad de la educación superior, especialmente la pública. En una región donde el Estado es la fuente principal del financiamiento de la educación superior pública, y de una parte de la privada, las restricciones en el aporte fiscal han creado una situación de crisis en el subsistema terciario, ya que se ha dado una considerable expansión de la matrícula en condiciones de decrecimiento general de la economía y del gasto público. Las restricciones económicas afectan sensiblemente el desempeño cualitativo de las instituciones de educación superior, obligándolas a gastar más del 90% de sus presupuestos en el pago de salarios y a reducir sensiblemente las inversiones que más se ciñen a la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Asimismo, tales restricciones conducen a dar prioridad a la labor docente, con desmedro de las tareas de investigación, extensión y difusión; 

c) Existe una preocupación generalizada en la región sobre la pertinencia, equidad y calidad de la educación superior. La falta de pertinencia y deterioro de la calidad es denunciada tanto por el sector estudiantil, que percibe la formación que se le ofrece como alejada de sus necesidades y expectativas, como por las autoridades gubernamentales, la sociedad civil y el sector productivo, que con frecuencia expresan insatisfacción sobre la pertinencia y calidad de la formación de las nuevas generaciones de egresados. La preocupación por la calidad adquiere singular relevancia en función del papel central del conocimiento en la sociedad contemporánea y de los fenómenos de la globalización y la competitividad internacional. La crisis que enfrenta la educación superior de la región es así percibida, en buena parte, como una crisis de calidad.  

En algunos países se han impulsado reformas legislativas mediante las cuales se han instrumentado: 
i) nuevas modalidades de coordinación de los subsistemas de educación superior; 
ii) formas de control de las instituciones privadas; 
iii) modelos de evaluación y acreditación de las instituciones y programas, y 
iv) cambios en los mecanismos para la asignación de los recursos públicos. 

Numerosas universidades, por su parte, han procurado adaptarse a los cambios desarrollando nuevas políticas y estrategias, entre las cuales se destacan: 

i) la búsqueda y consolidación de nuevas formas de diálogo con las instancias gubernamentales y la sociedad civil; 
ii) la intensificación de los vínculos con el mundo del trabajo y el sector productivo, público y privado;  
iii) la introducción de una cultura de evaluación, mediante la aceptación de la necesidad de establecer procedimientos de evaluación institucional y acreditación, orientados al mejoramiento de la calidad académica y el perfeccionamiento continuo de la gestión y administración; 
ív) la adopción de la planificación estratégica; 
v) la introducción de la cultura informática y de las nuevas tecnologías de la comunicación e información, así como diversas modalidades de educación a distancia; 
vi) la diversificación de las fuentes de financiamiento, a través de la suscripción de contratos de servicios con entes públicos y empresas privadas; la realización de proyectos de investigación y desarrollo bajo el sistema de riesgos compartidos; la creación de fundaciones y empresas universitarias, y la instalación de parques tecnológicos e incubadoras de empresas; 
víi) el impulso a la investigación sobre la propia educación superior y su problemática, y 
vííi) la reorientación de la cooperación regional e internacional, privilegiando la formación de redes académicas y la integración regional y subregional de los sistemas de educación superior, con el fin de fortalecer los programas de posgrado y de investigación, consolidar la masa crítica de recursos de alto nivel y ampliar los espacios académicos. 

En América Latina existe una tradición universitaria de más de cuatro siglos, que se remonta al año 1538 cuando se funda la primera universidad en el Nuevo Mundo. En la subregión del Caribe anglófono, la educación superior, salvo en el campo teológico y de formación de maestros, es un fenómeno del presente siglo. América Latina es también una región donde, a principios del presente siglo, se produjo un movimiento de reforma universitaria, iniciado por los estudiantes, la llamada Reforma de Córdoba de 1918, que se propuso dar un perfil propio a las universidades de la región, fortalecer su autonomía, abrir sus puertas a las clases sociales emergentes y promover vínculos más amplios y sólidos entre el quehacer universitario y los requerimientos de la sociedad. La Conferencia Regional Latinoamericana, por cierto, estimó conveniente subrayar que sus propuestas de transformación debían considerarse corno la continuación de aquel esfuerzo histórico, a la luz de las nuevas circunstancias y necesidades.  

Como podemos observar, La Declaración Mundial Sobre la Educación Superior en el Siglo establece lineamientos claros respecto de qué métodos y modelos se deben seguir para lograr la competitividad y un desempeño correcto ante los desvalores de la sociedad actual para que los nuevos profesionales sean objetos de cambio en el día con día de las nuevas generaciones profesionales.

Todos debemos aceptar el reto de las transformaciones en el proceso de enseñanza y aprendizaje de nivel universitario como una de las formas de cambio a una población joven del siglo XXI que evolucionan muy rápido y que exigen una estructura de transformación del sistema educativo de educación superior. A todos nos toca ser sujetos de cambio para garantizar una sociedad más justa y equitativa en la distribución de las riquezas   y el derecho al conocimiento