Lic. Eduardo Bartuano
El tener una personalidad debidamente identificada y con características propias ayuda a que el educador sea capaz de transformar la conducta del alumno en formación en nuestras universidades de modo tal que en el proceso de enseñanza y aprendizaje exista esa interacción entre las partes de modo que, no sólo llegue el conocimiento didáctico y tecnológico sino que las motivaciones a desarrollar la temática docente con dinamismo y carácter de transformación de la vida de los nuevos profesionales.
En primera instancia hablaremos de la identidad del profesional de la educación universitaria basados en el estudio realizado respecto del tema por Ana Hirsch Edler, denominado "Elementos teóricos y empíricos acerca de la identidad profesional en el ámbito universitario" y en el que se plasman diversos criterios que determina desde la forma empírica hasta la educación formal, en la Universidad Nacional Autónoma de México. la parte introductoria manifiesta expresamente que: "La identidad profesional es uno de los asuntos que se consideró como significativo desde el inicio del proyecto de investigación sobre ética profesional universitaria."
El objetivo de esta investigación es contribuir a la generación de conocimiento relacionada con la ética profesional universitaria y proponer lineamientos para la formación de ética profesional y es que partiendo de esta premisa, es necesario evaluar el comportamiento de los educadores que tienen la responsabilidad de formar a los universitarios para ser mejores hombres y mujeres en sociedad.
Hemos de preguntarlos cómo debe ser la identidad y el perfil ético del profesional de la educación superior; para ello debemos tener en consideración aspectos puntuales con relación al estilo de vida del docente universitario no sólo en el aula de clases sino en el hogar y en la sociedad, por qué es necesario, porque sólo así podemos identificar la verdadera personalidad del educador. y es que, en muchas ocasiones nos encontramos a un educador muy rígido en el aula de clases y para evaluar al estudiante, pero fuera de las aulas es otra persona muy diferente, lógico que la identidad del educador se distorsiona al momento de que el educando observa una conducta diferente del educador y por supuesto que influye en su conducta respeto del educador universitario. Por supuesto que la identidad del educador cambia ante los ojos del estudiante que tenía una figura totalmente diferente hasta el momento en que identifica una conducta docente que no es la más adecuada y correcta.
Autores como Bolívar Fernández-Cruz y Molina consideran que la identidad profesional pude ser:
las identidades se construyen, dentro de un proceso de socialización, en espacios sociales de interacción, mediante identificaciones y atribuciones, donde la imagen de sí mismo se configura bajo el reconocimiento del otro. Nadie puede construir su identidad al margen de las identificaciones que los otros formulan sobre él.
Siguen señalando los autores: “la identidad profesional se configura como el espacio común compartido entre el individuo, su entorno profesional y social y la institución donde trabaja”.
Retoman de Cattonar la siguiente definición:
Ajustados en estos conceptos de identidad profesional, es evidente que el educador debe vivir experiencias positivas en la sociedad en la que convive y aplicarlas en su diario aprendizaje y formación del estudiante universitario de modo, que el educando se vea en esta identidad con la que se refleja una conducta positiva en el proceso de formación profesional.La identidad profesional se sitúa entre la identidad “social” y la “personal”. La identidad social es un modo de definición social del individuo, que le permite situarse en el sistema social y ser identificado por otros, en una relación de identificación y de diferenciación. Las identidades profesionales se definen como una construcción compuesta, a la vez de la adhesión a unos modelos profesionales, resultado de un proceso biográfico continuo, y de unos procesos relacionales.
Lógicamente que el perfil ético del educador va concatenado con su identidad porque esta se forma en el proceso de formación desde su hogar , la escuela primaria, secundaria y la formación universitaria en la que llega ya con un perfil ético casi en su totalidad formado; por lo que, no podemos esperar a que el educador universitario comience a cambiar su formación ética en el momento en que comienza a ejercer la docencia superior, por el contrario, tiene que tener esa formación ética y en valores.
Juan Manuel Cobo (2003: 263–264) es del criterio de que el profesional que ejerce su profesión correctamente es una persona:
Entre las características consideradas más importante en el ejercicio de las profesiones es el control que ejercen sobre un corpus específico de conocimiento y de su aplicación. (Evetts, 2003: 32)Que con el ejercicio de su profesión está haciendo o procurando a otros el bien propio de su actividad profesional y que, por lo mismo, puede experimentar la satisfacción que acompaña a la experiencia de hacer el bien a los demás; que puede experimentar, asimismo, la satisfacción del deber cumplido; que puede experimentar también otros sentimientos positivos, como son los de sentirse socialmente útil, o de alegría por haber encontrado un trabajo que le gusta o sencillamente por tener trabajo; que puede pasar por la experiencia profesional básica de sentirse realizado ejerciendo su profesión; que puede pasar por una experiencia del sentido de lo que hace y que con todo ello puede vivir en plenitud su ciudadanía, ya que el ejercicio profesional correctamente ejercido representa la principal aportación y participación ciudadana del profesional.
En definitiva, son muchos los autores que hablan de la identidad y la ética del educador universitario y son muchos los conceptos relacionados con la temática que es bastante polémica por lo contradictoria que resulta toda vez que cada profesional tiene su formación y su identidad propia que es indiscutible, igual que su formación ética y moral, como tal, cada quién sabe cuál es su accionar en el ejercicio de su profesión.
Como podrán observa en el linc arriba enunciado, la deontología tiene mucho que ven con los deberes y principios del docente universitario, lo que significa que está íntimamente ligado a la identidad y la ética del educador universitario, en otras palabras, cada uno de estos elementos son parte de la vida cotidiana del educador superior y que al momento que se le idenfica un cambio en su estructura personal puede alterar su estilo de vida y su conducta profesional




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